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Haddon Robinson sobre las convicciones de la predicación bíblica

“La Biblia no puede significar lo que nunca ha significado.” – Haddon Robinson

Para cualquiera que lea inglés, le recomiendo el volumen enciclopédico, The Art and Craft of Biblical Preaching, editado por Haddon Robinson y Craig Brian Larson. En ciertos aspectos, reúne en un tomo gran parte de lo que nuestro sitio web también pretende, aunque enfatizando más lo homilético y menos lo exegético y hermenéutico. Es un libro magnífico que fue galardonado en 2006 como “Libro del año sobre la predicación” por la revista Preaching Magazine en EEUU.

El primer artículo de este texto tiene un escrito breve de Haddon Robinson que me parece muy conveniente reproducir en castellano.

Para llevar a cabo la dura labor de ser predicadores bíblicos, los hombres y las mujeres en ministerio deben estar comprometidos con ciertas verdades.

(1) La Biblia es la Palabra de Dios. Como escribió Agustino, “Cuando la Biblia habla, Dios habla.” Esta es la convicción de que si realmente puedo entender un pasaje en su contexto, entonces lo que aprendo es lo que Dios quiere decir. (No creo que muchos evangélicos y liberales realmente crean esto.)

(2) La Biblia entera es la Palabra de Dios. No sólo Romanos también Levítico, no sólo Efesios también Ester. No meramente los pasajes emocionantes, sino también los aburridos.

(3) La Biblia se auto autentifica. Si conseguimos exponer a las personas a un entendimiento de las Escrituras con regularidad, entonces no necesitarán argumentos sobre la veracidad de las Escrituras. Por lo tanto, un oyente o lector no necesita comprometerse con las primeras dos convicciones antes de que Dios pueda obrar en la vida de esa persona por medio de su Palabra.

(4) Esto conlleva a una postura de predicar del tipo “Así ha dicho el Señor.” No me refiero aquí a un método homilético, sino a un deseo de abrir las Escrituras para que la autoridad del mensaje recaiga sobre la Biblia. (Esto milita en contra del espíritu anti-autoritario de nuestra sociedad.)

(5) El estudiante de la Biblia debe intentar entender la intención del escritor bíblico. La primera pregunta es, “¿Qué quería decir el escritor bíblico al lector bíblico? ¿Por qué?” La teoría de la respuesta del lector abrazada por muchos estudiosos de la literatura hoy en día no funciona para el estudio de la Biblia. Sencillamente: “La Biblia no puede significar lo que nunca ha significado.”

(6) La Biblia es un libro sobre Dios. No es un libro religioso que ofrece consejos sobre las “respuestas” que necesitamos sobre un matrimonio feliz, el sexo, el trabajo, o perder peso. Aunque las Escrituras reflexionen sobre muchos de estos asuntos, van primeramente sobre quién es Dios y lo que Dios piensa y desea. Sólo entiendo la realidad si tengo un conocimiento de quién es él y lo que él desea de su creación y para su creación .

(7) No “hacemos que la Biblia sea relevante”; mostramos su relevancia. La verdad es tan relevante como el agua a la sed y la comida al hambre. La publicidad moderna especializa en crear necesidades que no existen realmente para vender mercancía.

Se ruega no reproducir o distribuir este artículo sin permiso.

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