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Prólogo a Falacias exegéticas

La siguiente selección proviene del libro Falacias exegéticas de Donald A. Carson.

icono-1-exegEl líder cristiano Os Guinness cuenta que cuando sus hijos eran pequeños les planteó el siguiente desafío: él les daría 25 centavos por cada falacia que identificaran en la televisión. Seguramente se enriquecieron. Me pregunto cuánto dinero ganarían nuestros chicos si aplicáramos el mismo reto a nuestros sermones y estudios bíblicos. Solo que en este caso buscarían falacias exegéticas. Se me ocurre que también podría ser un negocio lucrativo. Por suerte, tenemos un arma defensiva contra las falacias exegéticas en este librito de D. A. Carson, que ya es un clásico en el mundo de la interpretación bíblica.

Falacias exegéticas salió en los años ochenta del siglo pasado, y era un libro que estaba esperando ser escrito. El mero título era una revelación: hay problemas de interpretación tan comunes, planteaba, que los podemos nombrar y clasificar. Si es verdad que el ser humano puede controlar todo lo que puede nombrar, Carson nos ha entregado un baúl de herramientas esenciales para la interpretación de la Biblia. Al nombrar las falacias, nos ha ayudado a identificarlas y evitarlas.

Recuerdo haber encontrado este libro mientras estaba estudiando en un instituto bíblico. Me fascinó tanto que desatendí mis tareas regulares para leerlo. Eso sí es decir algo. ¡Por lo general lo que me distraía de mis estudios no era más estudios! Me impactó tanto que le escribí una carta al profesor Carson agradeciéndole su labor y contándole un poco acerca de mis frustraciones: que a la Iglesia no le parecía importar la interpretación bíblica, que cristianos defendían todo tipo de rarezas con citas bíblicas fuera de contexto, que yo me sentía bajo persecución por insistir en la buena interpretación. En resumen: que parecía estar rodeado de falacias exegéticas.

Yo me sentía bajo persecución por insistir en la buena interpretación.

Aunque no la esperaba, recuerdo haber recibido una respuesta a mi carta en los últimos días del año escolar, cuando ya se olía la primavera en el aire. Siempre recuerdo la observación que me dio el profesor Carson: “no olvidar que cuando predicamos y enseñamos la Biblia, estamos también enseñando los principios de interpretación por medio de nuestro ejemplo.” Entonces, que no desespere y que recuerde que el enseñar la buena interpretación es también parte de mi exposición y predicación. Esta ha sido una idea muy importante para mí a través de los años.

Este libro es parte de un hilo, demasiado delgado, de estudios sobre la interpretación bíblica que prestan atención especial a los resultados de la ciencia lingüística. Comenzando con el libro de James Barr, The Semantics of Biblical Language (Las semánticas del idioma bíblico) y luego continuando con el libro de Moisés Silva, alumno de Barr, Biblical Words and their Meaning (Palabras bíblicas y su significado), el tema es tomado también en el libro de Carson. La idea básica detrás de los detalles es que debemos interpretar la Biblia de acuerdo a los principios reconocidos de la lengua y el habla. Desafortunadamente el texto sagrado muchas veces se trata como una gran excepción a estas reglas. Pero estos eruditos nos han recordado que las palabras bíblicas no son en principio diferentes a las palabras normales y que deben ser tratadas como tales. Lo mismo se aplica a las otras áreas que cubre el libro: la gramática, la lógica, la historia y nuestra manera de pensar en general. Los datos bíblicos deben ser tratados razonablemente en estas áreas. Los intérpretes bíblicos no están exentos de usar sus intelectos y de manejar su información responsablemente.

No olvidar que cuando predicamos y enseñamos la Biblia, estamos también enseñando los principios de interpretación por medio de nuestro ejemplo.

El mejor usuario de este compendio de Carson es el intérprete que ya está estudiando el texto bíblico, que ya concuerda con la importancia de la exégesis, y que ya se cree estar practicando la buena hermenéutica. El problema es que aun los que están convencidos de la importancia de la buena hermenéutica muchas veces no la practican bien. Por eso el tono del libro es el de reunirnos y juntos explorar lo que estamos haciendo a la luz de los conceptos más importantes de la interpretación. El profesor Carson nos da ejemplos copiosos para cada falacia, y muchos de los ejemplos vienen de los escritos de sus propios amigos y colegas. Luego, para ser equitativo, ¡también usa sus propias obras para ilustrar alguna falacia!

Leamos este material, entonces, con este mismo espíritu cordial. Trabajemos juntos, laboremos juntos y mejoremos juntos en nuestra habilidad como intérpretes de las sagradas escrituras, para la gloria de Dios.

Rob Haskell
Autor de Interpretación eficaz hoy
18 de enero, 2011

En la versión castellana de Falacias exegéticas por Donald A. Carson se unen al menos tres realidades muy bonitas para quienes estamos detrás de exegetica.net. Primero, fuimos los responsables de que Falacias exegéticas se tradujera al castellano. Segundo, la traductora del libro, Beatriz Fernández, también es la traductora de gran parte del material traducido del inglés que aparece en este sitio web. Tercero, Rob Haskell, quien escribe el prólogo del libro es un buen amigo y recomendamos su ministerio sin reserva.

Usado con permiso del autor. Se ruega no reproducir o distribuir este artículo sin permiso.

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