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No se puede simplemente leer la Biblia

Dietrich Bonhoeffer, en una carta a su cuñado Rüdiger Schleicher en 1936, escribió lo siguiente:

Lo primero de todo, tengo que confesar simplemente que creo que la Biblia sola es la respuesta a todas nuestras preguntas, y que tenemos que preguntar una y otra vez y con humildad para recibir esta respuesta. No podemos simplemente leer la Biblia como hacemos con otros libros.  Debemos estar preparados realmente para preguntar. Solo así ella se revelará. Solo si esperamos de ella la respuesta última, la recibiremos. Esto es así porque en la Biblia Dios nos habla. Y no se puede simplemente pensar en Dios por nosotros mismos, tenemos que preguntarle por él. Solo si le buscamos, nos contestará. Por supuesto también es posible leer la Biblia como leemos cualquier otro libro, es decir, desde el punto de vista de la crítica textual; no hay nada en contra de ello. Sólo que con ese método la Biblia no nos revelará su corazón, únicamente nos mostrará la superficie, al igual que no entendemos las palabras de alguien que queremos cuando las tomamos una por una, sino simplemente recibéndolas de manera que durante días flotan en nuestra mente, solo porque son las palabras de una persona a la que amamos; y así como las palabras  revelan  más y más la persona que las dijo,  lo mismo ocurre con las palabras de la Biblia cuando, como María, “las reflexionamos con el corazón”. Solo si nos aventuramos a entrar en las palabras de la Biblia, como si en ellas el Dios que nos ama y que no nos dejará solos con nuestras preguntas,  nos estuviera hablando a nosotros, solo así aprenderemos a regocijarnos con la Biblia….

Si soy yo el que determina dónde encontrar a Dios, siempre encontraré un Dios que se ajuste a mí de alguna manera, que sea complaciente, que esté conectado con mi propia naturaleza. Pero si Dios es el que determina dónde debe ser encontrado, estará en un lugar que no complace inmediatamente a mi naturaleza y que no me es afín en absoluto.  Este lugar es la cruz de Cristo. Y cualquiera que que le busque tendrá que ir a los pies de la cruz, como manda el sermón del monte. Esto no se ajusta en absoluto a nuestra naturaleza, es totalmente contrario a ella. Pero este es el mensaje de la Biblia, no solo en el Nuevo Testamento, también en el Antiguo….

Y me gustaría decirte algo bastante personal: desde que aprendí a leer la Biblia de esta manera -y no ha sido hace mucho-cada día se convierte en algo más maravilloso para mí. La leo por la mañana y por la noche, a menudo también durante el día, y todos los días medito sobre un texto que he escogido para toda la semana, e intento sumergirme en él profundamente, para oír realmente lo que está diciendo. Sé que sin esto ya no podría vivir adecuadamente nunca más.1

  1. Metaxas, Eric. Bonhoeffer: Pastor, Martyr, Prophet, Spy – A Righteous Gentile vs. The Third Reich. (Thomas Nelson, 2010). p. 136-137.

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