Top Menu

El ministerio supremo – Colosenses 1:24-29 (2)

Este artículo es la continuación de El ministerio supremo – Colosenses 1:24-29 (1).

El propósito ministerial de Pablo – Colosenses 1:28

Nosotros anunciamos a Cristo, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.

El objetivo de Pablo no es nada menos que presentar ante Cristo cristianos completos, maduros y adultos. Su forma de pensar no era del tipo “Yo los salvo, tú los crías”. Más bien lo que deseaba era presentar a Cristo creyentes que hubieran alcanzado su máximo potencial en la tierra.

Pues ¿cuál es nuestra esperanza, gozo o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo (1 Tesalonicenses 2:19,20).

Escucha la bendición de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:23:

Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser —espíritu, alma y cuerpo— sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

El medio de Pablo de hacer que los creyentes maduraran, según el versículo 28, tenía tres partes: anunciar, amonestar y enseñar.

Anunció a Cristo; Cristo era el principio y el fin de este mensaje. Como dijo George Whitefield: “Otros pueden predicar mejor que yo el evangelio, pero nadie puede predicar un evangelio mejor”.

Cuando la predicación de Cristo hacía conversos, Pablo pasaba el tiempo “amonestando a todo hombre”, lo cual quiere decir que los corregía y los advertía. Pablo no se arrugó ante esta desagradable tarea de amonestar, porque se preocupaba realmente. Tengo entendido que cuando Henrietta Mears, una de las cristianas más eficaces de nuestro tiempo, entraba en una sala, la gente a menudo tenía la sensación de que le decía a cada persona “¿Dónde has estado? Te he estado buscando por todas partes”. Así sin duda ocurría con Pablo.

También, él se pasaba el tiempo “enseñando a todo hombre”. El texto griego del versículo 28 es enfático, menciona “a todo hombre” tres veces. Pablo proclamaba a Cristo y amonestaba y enseñaba a todos porque él realmente creía que Cristo era para todos, y veía un gran potencial en cada alma que tocaba. ¡Qué gran manera de ver la vida!

La energía ministerial de Pablo – Colosenses 1:29

Para esto también trabajo, luchando según la fuerza de él, la cual actúa poderosamente en mí.

La verdad es que nadie puede esperar tener un ministerio bíblico auténtico sin trabajar duro. El lenguaje de Pablo en este versículo es totalmente irresistible. La palabra griega que se traduce como “trabajo” se utilizaba para el tipo de trabajo que le deja a uno tan cansado como si hubiera recibido una paliza. Denota trabajar hasta la extenuación. “Luchando”, una palabra más fuerte que “trabajo”, era la palabra griega de la cual se deriva la palabra agonía y se utilizaba para agonizar en un evento atlético o en una pelea. Las dos palabras juntas describen la tremenda energía del ministerio apostólico de Pablo. Estiraba hasta el máximo cada tendón físico y moral para presentar a todo hombre completo en Cristo. 1 Tesalonicenses lo expresa así:

Os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo, trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.

A menudo se dice: “Cuando todo está dicho y hecho, se ha dicho más que se ha hecho”. No debería ser así. Lutero trabajaba tanto, según sus biógrafos, que muchos días caía agotado en la cama. Moody en una ocasión al irse a dormir oró mientras se dejaba caer pesadamente en la cama: “Señor, estoy cansado. Amén”. John Wesley viajaba entre sesenta y setenta millas muchos días y predicaba una media de tres sermones al día, viajara o no. Alexander Maclaren llegaba a su oficina cuando los hombres iban a trabajar para poder escuchar sus botas fuera, y se ponía en las botas de los trabajadores para recordarse a sí mismo por qué él estaba en su estudio. G. Campbell Morgan conservó durante veinte años el recorte de un periódico que se titulaba “Trabajo duro” y decía:

Lo que es válido para un ministro es válido para cualquier hombre que lleva el nombre de Cristo. No hemos empezado ni a tocar la gran labor de la salvación cuando cantamos “Rescata a los que se pierden, cuida a los que mueren”. No hemos entrado en la labor de evangelizar la ciudad o el mundo hasta que no hemos puesto nuestra vida dentro de esa labor, nuestro esfuerzo físico inmediato, inspirado por la devoción espiritual.

El empeño ministerial de Pablo es un modelo para todos nosotros. Nunca tendremos un ministerio apostólico auténtico a menos que estemos dispuestos a trabajar hasta la extenuación.

R. C. Sproul tiene razón: el ministerio del evangelio es algo glorioso. Pero no tenemos que ser apóstoles o reformadores o predicadores para llevarlo a cabo. Hace algunos años una mujer en África se hizo cristiana. Llena de gratitud, decidió hacer algo por Cristo. Era ciega, sin educación y tenía setenta años. Se acercó a su misionera con su Biblia en francés y le pidió que le subrayara Juan 3:16 en rojo. Perpleja, la misionera la observó cómo tomaba la Biblia y se sentaba delante de la escuela de chicos por la tarde. Cuando terminaba la escuela, llamaba a un chico o dos y les preguntaba si sabían francés. Cuando ellos orgullosamente le respondían que sí, ella les decía: “Leedme este pasaje que está subrayado en rojo”. Cuando lo hacían, ella preguntaba: “¿Sabéis lo que eso significa?” Y les hablaba sobre Cristo. La misionera dice que durante años veinticuatro chicos se hicieron pastores debido a la obra de esa mujer. Ella lo tenía todo:

  • Actitud ministerial.
  • Carga ministerial.
  • Propósito ministerial.
  • Energía ministerial.

¡Este llamamiento es para todos nosotros!

Tomado de Colossians and Philemon : The supremacy of Christ. Preaching the Word de Hughes, R. K. © 1989, pp. 43–50. Usado con permiso de Crossway, un ministerio editorial de Good News Publishers, Wheaton, IL 60187, www.crossway.org

Se ruega no reproducir o distribuir este artículo sin permiso.

, , ,

Deja un comentario

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes