Top Menu

Martes – Contenido: Introducción

Objetivo del día

Determinar el sentido contextual de las palabras usadas en el pasaje.

Meta a alcanzarexposito-1-exegesis-50px

Tener breves definiciones contextuales didácticas de las palabras importantes, resaltando la relevancia que pueden tener para el sentido del pasaje entero.

El contenido específico que trabajaremos en esta porción de nuestro “proceso semanal” es el más pequeño posible: las palabras. Pero incluso con la gran carga de significado que transportan las palabras, no lo hacen independientes de su contexto.

En cualquier punto determinado de la historia, una palabra tiene un campo semántico determinado. Puede significar unas ciertas cosas y no otras, pero incluso con esas ciertas cosas que puede significar, no puede significar todas a la vez.

Posiblemente haya mejores metáforas, pero pensemos en lo siguiente. En condiciones normales, un camión puede estar equipado para transportar cargas líquidas, gaseosas o sólidas, pero no estará equipado para dos o tres de estas de manera simultánea. Eso equivaldría, de manera genérica, al campo semántico de una palabra: aquello que puede llevar. Pero, pensando en un camión dotado para el transporte líquido, en un viaje determinado no llevará leche y petróleo a la vez. O lleva leche, o lleva petróleo. Pero que lleve una cosa u otra, no es un asunto arbitrario, impredecible. El camión transporta lo que la empresa tiene contratado transportar. De la misma manera, la carga semántica de una palabra en un momento dado, no es un asunto arbitrario, impredecible. La palabra transporta el significado que le pide su autor y que, bajo condiciones normales, se puede discernir de su contexto. De ahí que tener una buena idea sobre el contexto global y cercano sea tan importante. Saber que un camión acaba de salir de las instalaciones de la Central Lechera Asturiana es mucho más importante que consultar en un manual las condiciones técnicas del tráiler.

Algo parecido ocurre con las palabras. Leer los diccionarios puede ser muy útil, pero al final, el significado concreto en una oración concreta siempre viene determinado por su uso en un contexto determinado, no por las posibilidades mencionadas en un diccionario. Un diccionario no prescribe, sólo describe. Y el mejor uso que le podemos dar a un diccionario es, por un lado, para entender las posibles opciones y, por otro lado, tener una pista sobre los contextos en los cuales suele darse una opción u otra.

Lo que se desprende de todo esto es que incluso entender las palabras es un trabajo contextual y, por ello, un trabajo que sólo se puede realizar a nivel exegético en pasajes concretos. Por lo tanto, nada mejor para aprender cómo funciona esto en la práctica que ir al pasaje que estamos trabajando. Las palabras, en sí, no significan demasiado. Las palabras, in situ, significan mucho. Así que ¡valor y al toro! (… entendiendo, en nuestro caso, que ese toro no es un toro genérico (al estilo de Platón), sino un toro que corre, airado y sudado, por las calles de Cuéllar o Pamplona, o que lidia, ensangrentado, en La Plaza de Las Ventas o en la de La Maestranza, y aclaremos, de paso, no en las plazas de Barcelona porque, dado que ya se han prohibido las corridas de toros en Cataluña, esa noción sería un ejemplo de una falacia exegética conocida como un “anacronismo semántico”. Véase D.A. Carson, Falacias exegéticas, CLIE, pp. 39-41.)

Nuestro principal interés para las tareas que trabajaremos el “Martes” es primero estudiar nosotros mismos, por nuestra propia cuenta, lo que pueden significar – en contexto – las palabras significativas de nuestro pasaje. Pero luego es de sabios estudiar un poco más para conseguir que nuestro trabajo anterior con las palabras participe de una conversación más amplia. En concreto, echaremos mano de nuestros mejores comentarios para contrastar y, si cabe, perfeccionar nuestras conclusiones sobre el significado contextual de las palabras con lo que allí estudiemos. Hecho eso, para cualquier palabra que tenga particular relevancia o complejidad, recogeremos el fruto de nuestro estudio de una manera que podamos compartirlo ya con la congregación en la predicación que haremos.

Esta última tarea tiene en mente nuestro “punto kilométrico” para el trabajo con las palabras. Queremos acabar el “día” con unas breves definiciones contextuales de las palabras importantes resaltando la relevancia que pueden tener para el sentido del pasaje entero.” De esta manera, dejamos “terminado” nuestro trabajo con las palabras de una manera importante. Ya tendremos definiciones – en algunos casos poco más que una oración aclaratoria; en otros casos párrafos enteros con ilustraciones y explicaciones detalladas – redactadas y listas para introducir en el bosquejo o texto de nuestro sermón.

Tareas a realizar para profundizar en el contenido

A diferencia de las tareas hechas en apartados anteriores de nuestro proceso, estas han de hacerse repetidas veces, dado que se deben realizar con cada una de las palabras más significativas de la porción a predicar. De ahí que también se deba entender que algunas de estas “tareas” se pueden realizar de manera sumamente rápida. Ejemplo especial de ello es la primera tarea que, en el caso de algunas palabras, a lo mejor es cuestión de apenas algunos segundos y no más de un par de minutos.

Los artículos en esta serie irán desglosando los conceptos básicos descritos arriba, presentando cada idea en cierto detalle. Como siempre, sigo recomendando una tarea constante…

  • Tarea 0. Continuar con la lectura panorámica del libro.

Luego, para cada una de las palabras identificadas en la Tarea 4 del Lunes, realizar las siguientes tareas:

Concluiré esta serie con un breve artículo de repaso y control junto con algunas ideas adicionales para los valientes (¡aquellos que se animaron mucho con lo de los toros!).

Leer Tarea 1

,