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Martes, Tarea 4 – Contrastar mis conclusiones sobre el sentido contextual con los mejores comentarios

exposito-1-exegesis-50pxEsencia de la tarea

Como probablemente no eres el mayor experto mundial en todos los significados del vocabulario bíblico, sería prudente, como mínimo, contrastar las conclusiones conseguidas en las tareas anteriores con los mejores comentarios de los que dispones. Los mejores comentaristas no solo ofrecerán sus conclusiones sobre el sentido de las palabras en contexto, sino que también contrastarán sus conclusiones con las de otros eruditos. Y como ya has hecho tu propio estudio provisional, sacarás mayor provecho de los comentarios.

Descripción detallada

En cierto sentido, si en la tarea anterior (M3.) procuramos ver si nosotros éramos capaces de expresar el mensaje que los significados contextuales de las palabras pretenden transmitir, en esta tarea procuraremos “verificar” en alguna medida lo que hemos entendido con lo que han entendido algunas personas más expertas que nosotros. Tener en cuenta, además, que esto no es lo mismo que consultar con un léxico. La razón es que el enfoque del comentarista recae en el uso de nuestras palabras en nuestro pasaje. Es decir, procura tomar en cuenta todas aquellas dinámicas de contexto y argumento que tanto constriñen el sentido particular de una palabra. Cuestiones que nosotros mismos trabajaremos algo más en tareas futuras. Esto es de suma importancia. Como Donald Carson bien dice (Falacias exegéticas, p. 70), al concluir su capítulo sobre las falacias en el estudio de las palabras,

Pero el corazón de este asunto es que la semántica, el significado, es más que el significado de las palabras. Implica frases, oraciones, discursos, géneros, estilo; exige simpatizar no solo con los estudios sistemáticos de la palabra (los que relacionan unas palabras con otras), sino también con los estudios paradigmáticos de la palabra (los que reflexionan por qué se utiliza esta palabra en lugar de aquella).

Luego, hay varias razones adicionales muy concretas por las que merece la pena consultar los comentarios a estas alturas.

  1. Es de sabios reconocer que hay personas que probablemente saben bastante más de los idiomas originales y que, además, probablemente hayan dedicado años al estudio del libro bíblico al que nosotros estamos dedicando unas semanas.
  2. Es un seguro para nuestra fidelidad. Si en algún asunto nos hemos equivocado, aun si solo se tratara de cuestión de matices, mejor descubrirlo ahora que después de haber echo algún énfasis particular desde el púlpito.
  3. Muchos comentarios también aportarán reflexiones e ideas que no se nos habían ocurrido todavía. Por consiguiente, nuestra labor puede verse profundamente enriquecida. Pero al haber hecho ya – por nuestra cuenta – todo el estudio que hemos hecho hasta aquí, podremos valorar mejor lo que leemos y al mismo tiempo evitar ser indebidamente influenciado por lo que el comentarista dice.

Para hacer

En líneas generales podemos hablar de dos clases de comentarios en cuanto a la tarea que contemplamos en este momento. Los que ofrecen apartados especiales para la información que buscamos y los que lo presentan todo junto. Probablemente necesites consultar comentarios de ambas clases, pero necesitarás una estrategia ligeramente diferente para cada una de ellas.

  • Algunos comentarios, como los de la serie de Hendriksen y Kistemaker, listan las palabras de manera independiente. Estas se pueden consultar con mínima distracción. Abres el comentario a la sección que versa sobre las palabras, contrastas aquella información con lo tuyo, y anotas lo que pueda ser de utilidad.
  • Otros comentarios ofrecen sus perspectivas sobre las palabras en el transcurso del mismo comentario. Sobre todo para esta clase de comentario, deberías estar preparado para cotejar la información sin mayor distracción. Asegúrate de tener un plan listo como el que aparece abajo en la sección “A tener en cuenta”. Sin embargo, el aspecto positivo de esta clase de presentación más “narrativa” es que la misma explicación de las palabras vendrá más contextualizada con otras observaciones que el comentarista puede hacer.

Ambas clases de comentarios tienen sus ventajas. Lo importante es poder contrastar tu trabajo con lo que allí encuentras, anotando y perfeccionando tus conclusiones.

A tener en cuenta

Aclarar también que, a medida que uno vaya trabajando con sus comentarios de referencia, irá haciéndose una mejor idea de cómo consultarlos sin descarriarse del proceso y sin acabar meramente siendo portavoz de la opinión de los comentaristas. Menciono esto, en parte, porque dado que creo que puede ser muy útil en este momento del proceso tomar contacto con la “conversación” que existe en torno a tu pasaje y, concretamente, en cuanto a las palabras que emplea, tantear exclusivamente lo que los comentaristas dicen sobre las palabras puede ser un poco complicado. Es decir, tantear sus observaciones semánticas sin, a la vez, tantear también sus observaciones gramaticales, interpretativas, etc. De cara a esto, posiblemente sea muy provechoso tener “abiertas” hojas o (en Logos) archivos de notas donde uno puede ir dejando constancia de observaciones adquiridas sobre otras cuestiones sin tener que “trabajarlas” ahora mismo. Estarán allí almacenadas para cuando uno esté listo para trabajar temas de estructura o de significado. Si ayuda, puede que quieras tener varias categorías en mente donde guardar estas observaciones adicionales. Así las vas guardando de una manera lógica y, cuando llegue el momento, podrás trabajar juntas observaciones de un mismo tipo. A modo de ejemplo, Herbert W. Bateman IV, en su A Workbook for Intermediate Greek (Un manual de trabajo para el griego intermedio), resalta asuntos a investigar en las siguientes categorías.

  • Asuntos léxicos. (Como esto es lo que ahora mismo estamos trabajando, se supone que no se guardaría nada aquí en este momento.
  • Asuntos estilísticos. (Se podría trabajar en diferentes momentos, según el tipo de elemento estilístico en cuestión.)
  • Asuntos sintácticos. (En nuestro proceso se trabajarían cuestiones de estructura el “miércoles”)
  • Asuntos interpretativos. (Según qué asunto sea, en nuestro proceso se podría trabajar el “miércoles” o el “jueves”)
  • Asuntos teológicos. (Interpretación y aplicación. Para desentrañar el “jueves”)

Al mismo tiempo, dado estas categorías de Bateman no incluyen asuntos homiléticos, puede ser bueno también agregar algunas categorías de ese tipo, por si un comentarista sugiere algo en esos sentidos.

  • Ideas sobre bosquejos
  • Ideas sobre ilustraciones
  • Ideas sobre aplicaciones
  • Ideas sobre introducciones y conclusiones

Vistas las categorías anteriores, si acabas usando nuestro “proceso semanal” a lo mejor quieres tener siempre preparadas carpetas para Contexto, Contenido, Estructura, Significado, Bosquejo, Texto, Sermón. Evidentemente, también puede que tengas un sistema tuyo favorito,

Básicamente, la destreza a desarrollar en cuanto a esta última reflexión es simplemente el saber centrarse (sin distracción) en lo que uno está trabajando en un momento dado, sin perder (al mismo tiempo) la oportunidad de “captar” información que se le presente, lo cual le ahorrará tiempo en los días venideros. Es evidente que esto es una destreza muy importante a desarrollar para el trabajo en cualquier momento, dado que la mente trabaja de tal manera y los recursos se leen de tal manera que siempre se presentarán ideas e información a “destiempo”. Saber recoger esas ideas e información, sin perder el enfoque sobre el trabajo que uno está desempeñando en ese momento, es vital.

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