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Jueves, Tarea 2: Aplicar las 3 preguntas de desarrollo a cada punto

exposito-2-hermeneutica-50pxEsencia de la tarea

En esta tarea debemos aplicar las 3 preguntas de desarrollo a cada uno de los puntos concretados en la tarea anterior. De cara a nuestros oyentes, debemos pensar si para cada punto, hace falta explicar, probar, o ilustrar.

Descripción detallada

Haddon Robinson, en su libro La predicación bíblica, argumenta que para cualquier idea sólo se pueden hacer tres cosas en cuanto a su desarrollo. Este paso simplemente procura que evaluemos las afirmaciones de nuestro texto desde estas ópticas. (Para un mayor desarrollo de estas ideas, ver pp. 79-98, Haddon Robinson, La predicación bíblica)

  1. Explicar. ¿Este punto requiere aclaración? Básicamente, si puedes imaginar que alguien de la congregación podría no entender algo en el bloque de pensamiento o en la afirmación que tienes delante, el punto necesita explicación.
  2. Probar. ¿Este punto requiere defensa? Evidentemente, damos por sentado la veracidad del texto bíblico, pero con esta pregunta tomamos conciencia del hecho de que no todos en la audiencia harán lo mismo. Algunos tendrán dudas y habrá que probar la veracidad de lo que el texto afirma. También es posible que alguien crea lo que afirma el texto, pero no entienda cómo eso puede funcionar en la vida real.
  3. Aplicar. ¿Este punto necesita ser puesto en práctica? Esta pregunta enfoca la utilidad de la afirmación bajo consideración. ¿Cómo debe impactar esto en la vida del oyente? La respuesta a esta pregunta es en unas ocasiones más directa, en otras menos.

Para hacer

En vista de lo descrito anteriormente, en esta tarea simplemente debemos analizar – punto por punto – las afirmaciones principales de nuestro pasaje bajo estas tres ópticas y anotar nuestras conclusiones. Esto dará cierta orientación a cómo presentamos las ideas del texto a nuestra congregación.

Volvamos por partes más detalladamente.

Explicar.  Robinson describe dos maneras en que esta explicación se puede desarrollar.

  1. Si en el pasaje el mismo autor bíblico explica su punto, nosotros tenemos que valernos de esa explicación. A lo mejor, todavía su explicación necesitará aclaración adicional para nuestra audiencia, pero por lo menos debemos empezar con la explicación del propio texto.
  2. Por otra parte, de cara a nuestros oyentes, posiblemente haya elementos en el pasaje que nuestra audiencia no entenderá por tratarse, por ejemplo, de una cultura diferente. Robinson lo pregunta de esta manera, “¿Hay elementos en el pasaje bíblico —que el escritor da por sentado— de los cuales mi auditorio requiere una explicación?” (p. 80).

Probar. Sobre la pregunta, ¿Es verdad? Robinson explica, “Un impulso inicial de los que toman en serio la Biblia es ignorar esa pregunta y suponer que una idea debiera ser aceptada como verdadera solo porque viene de la Biblia. Pero la aceptación psicológica rara vez viene solamente por citar las Escrituras; también se debe ganar mediante el razonamiento, las demostraciones y los ejemplos” (p. 82). Por lo tanto sugiere varias vías para comprobar la veracidad de lo que el texto afirma. Algunas de éstas son vías que los propios escritores bíblicos usaron.

  1. Citar otros textos bíblicos que avalan la afirmación.
  2. Desarrollar una argumentación lógica.
  3. Demostrar por la experiencia.
  4. Recurrir a diversos campos de la ciencia.
  5. Afianzar con una frase única.

Aplicar. Personalmente creo que la manera de llevar a cabo esta aplicación puede darse de muchas maneras diferentes. No siempre tiene por qué ser algo que se puede “hacer” como si se tratara de una receta para cocinar una tarta. De hecho, en mi opinión, ciertos enfoques contemporáneos en la predicación pecan al convertir todo en listas de actividades a realizar al estilo de “5 maneras de mejorar tu matrimonio”. A veces, sí, el punto afirmado por el pasaje nos llevará a recomendar una acción visible por parte de nuestros oyentes. Pero siempre debemos tener cuidado con sugerir, por nuestra manera de “aplicar”, que la vida cristiana se realiza por fuerza de la voluntad y actividad humana. Hay veces donde la aplicación más “práctica” es aquella en la que la persona realmente entiende una verdad por primera vez. Hay otras veces donde la acción es cambiar una actitud.

Robinson destaca las siguientes consideraciones a tomar en cuenta a la hora de establecer una aplicación correcta.

  1. Entender el contexto original del pasaje y distinguir aquello que es similar y diferente entre los primeros lectores y nuestros oyentes.
  2. Nuestras aplicaciones deben surgir de lo que entendemos que era el propósito teológico del autor. Para ello es necesario, no sólo fijarnos en lo que el propio texto dice, sino también, en lo posible, fijarnos en las preocupaciones que llevaron al autor a escribir lo que encontramos en el texto.

Terminado este análisis tu documento deberá contar con dos elementos para cada punto importante.

  1. Una expresión clara del punto a interpretar.
  2. Una reflexión sobre la clase de explicación, comprobación o aplicación que ese punto necesitará.

A tener en cuenta

No es necesario en este momento tene reelaborado todo lo referente a estas 3 preguntas de desarrollo. Es suficiente tener una idea de qué clase de tratamiento puede requerir un punto. Ya habrá tiempo para elaborar más. Sin embargo, lo que uno ha conseguido pensado sobre cada punto importante de esta manera es aclarar muy bien lo que las afirmaciones del texto “le piden” a la hora de interpretar y aplicar. Concretar esto ofrecerá al predicador una gran seguridad a la hora de decirle a su congregación: “En efecto, lo que yo estoy diciendo es lo que dice la Biblia.”

Debemos tener presente que a un punto concreto se le puede aplicar más de una pregunta de desarrollo. Es decir, es muy posible que un punto necesite ser explicado, pero también verificado después de la aclaración. Al mismo tiempo, evidentemente, puede ser un punto que también merezca ser aplicado.

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