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1. Viernes, Tarea 1: Determinar el propósito del sermón.

exposito-3-homiletica-50pxEsencia de la tarea

A la luz de tu interpretación y aplicación del pasaje, determinar el propósito que deberá conseguir el sermón en la vida de tus oyentes.

Descripción detallada

Con esta tarea, queremos aclarar lo que pretendemos conseguir con nuestro sermón. No es suficiente simplemente predicar un cierto contenido, por muy correcto que sea lo que digamos sobre ello. Se supone que si Dios tiene un mensaje para su pueblo, es que quiere que ocurra algo como resultado. Por lo tanto, nuestro objetivo con esta tarea es llegar a saber con gran claridad qué es aquello que queremos que ocurra. Mejor dicho, ¿qué es aquello que el pasaje mismo pretende que ocurra?

También hay que tener claro que el propósito del sermón y la idea principal del sermón no son la misma cosa. Nuevamente, Haddon Robinson nos ayuda al describir la diferencia de la siguiente manera: “El propósito señala lo que uno espera que ocurra en el oyente como resultado de la predicación del sermón. El propósito difiere de la idea del sermón, como el blanco de la flecha…. La idea afirma la verdad mientras que el propósito define lo que esa verdad debe lograr” (La predicación bíblica, 108).

Por eso presento la tarea de determinar el propósito del sermón ahora. En la última tarea del jueves redactamos la idea principal de nuestro sermón, así que ahora tenemos algo con que trabajar.

Para hacer

Posiblemente esta sea una de la tareas que peor he realizado a lo largo de toda mi carrera hasta aquí (por lo menos de una manera formal). He sufrido demasiado bajo la idea de que mi propósito no es otro que predicar la verdad de mi pasaje. Hasta cierto punto, eso es verdad. Mi deber es predicar la verdad del pasaje. Sin embargo, ese objetivo se queda corto debido a que no resalta adecuadamente el motivo por el que se predica la verdad del pasaje.

Habría varias maneras de determinar lo que puede ser ese motivo. Sin embargo, me limitaré en lo que sigue a dos enfoques principales. El primero surge del propósito y argumento general del libro bíblico. El segundo se percibe de los contenidos del mismo pasaje que iremos a predicar.

  1. ¿Cual es el motivo por el que este pasaje se incluyó en el texto bíblico? Tal y como identificamos en la tarea 3 del lunes, “Determinar la aportación al contexto”, el pasaje que tenemos delante para predicar este domingo se incluyó porque agrega algo al mensaje total del libro bíblico en el que se encuentra. Puede que nuestro propósito para el sermón se encuentre allí.
  2. ¿Qué es lo que nuestro pasaje pretende conseguir en el lector? De ahí que también nos sea de ayuda haber identificado y resumido con claridad las interpretaciones aplicadas de las afirmaciones más importantes de nuestro pasaje. La aplicación de una verdad ya nos conduce en la dirección del propósito. Ya nos habla de cosas que tienen que ocurrir en las vidas de nuestros oyentes como consecuencia de lo expuesto. De manera similar, pensar sobre la idea homilética con un ojo puesto en lo que Dios quiere conseguir en la vida de los oyentes con esa verdad, también puede sugerir el propósito que deberá tener el sermón.

Valiéndonos de estos enfoques, debemos poner por escrito unos resultados visibles y medibles que creemos que Dios quiere conseguir en nuestros oyentes por medio del sermón. Una buena manera  de hacer esto es redactando unos enunciados de propósito para el sermón que incorporen verbos de “acción” en cuatro ámbitos posibles: (1) conocimiento, (2) comprensión, (3) actitudes, y (4) habilidades. (En su libro, Robinson incluye una tabla de estos verbos en la p. 113, y en la p. 111, unos ejemplos de propósitos que los emplean.)

Para que estas recomendaciones no sean ambiguas, ofrecemos un ejemplo partiendo de 1 Timoteo 3:14-16.

  • Los creyentes deben entender (comprensión) que no todo comportamiento vale en la iglesia y estar dispuestos (actitud) a limitar sus comportamientos a lo que corresponde con una realidad tan magnífica como la iglesia de Dios.
  • Asimismo, basándose en nuestro estudio de 1 Timoteo, cada miembro comprometido debería crear una lista (conocimiento) con comportamientos y actitudes que Pablo define como aceptables en la iglesia y crear otra lista (conocimiento) con comportamientos y actitudes que Pablo define como inaceptables en la iglesia y sugerir (habilidad), en consecuencia, al menos un cambio práctico que sería deseable ver en nuestra congregación.

A tener en cuenta

Como se puede ver de lo anterior, es posible tener más de un propósito para el sermón. Esto tendrá mucho que ver con el pasaje concreto a predicar en una semana dada. También tendrá que ver con las diferentes personas que estén en la audiencia y sus necesidades particulares.

Por ejemplo, según el pasaje a predicar, puede haber tanto propósitos de conocimiento como de actitudes, o de comprensión, actitudes y habilidades. Nuestro deber es resaltar todos aquellos que surjan del pasaje y que, como mínimo, corresponden al grueso de la congregación.

Por otra parte, siempre habrá en un domingo normal, al menos tres clases de personas en la audiencia. El creyente más maduro, el creyente menos maduro y el no-creyente. Con frecuencia puede haber propósitos diferentes con respecto a cada uno de estos grupos. Muchas veces, para no recargar la misma predicación demasiado, acabo enfocando sobre cada uno de estos grupos en la oración final, para ayudarles a dialogar con Dios mismo sobre cómo les toca responder ante Él en cuanto al mensaje de la Palabra.

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