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5. Viernes, Tarea 5: Anotar ilustraciones para cada punto interpretado.

exposito-3-homiletica-50pxEsencia de la tarea

Anotar ilustraciones que podrían afianzar la comunicación de cada punto principal del bosquejo.

Descripción detallada

En cierta medida, esta tarea no es más que una extensión de la anterior. Pretende formalizar un aspecto particular de rellenar el bosquejo: a saber, la inclusión de ilustraciones que concreten las conclusiones principales de la predicación.

En mi experiencia, he visto que con frecuencia predicadores con una fuerte convicción sobre la prioridad de la exégesis sana en la exposición bíblica sufren de una cierta ausencia de ilustración. Son muy buenos a la hora de extraer la verdad del original, pero menos comprometidos con realzar esas verdades con ejemplos que las afiancen, las presten relevancia, las aporten claridad o viveza.

Personalmente, he tenido múltiples experiencias en las que, al preparar un sermón, me he dado cuenta de que a una verdad que ya tengo incorporada en el bosquejo o manuscrito, le falta algo. Sé que si predico esa sección del sermón en su estado actual, a la gente le parecerá muy espesa o poco importante. Por consiguiente, me he esforzado unos minutos más por ver si encuentro o desarrollo por mi cuenta alguna manera de ilustrar lo que quiero transmitir. Casi siempre ese esfuerzo adicional me ha valido la pena, y lo sé por los “¡ahas!” que veo en los ojos de los oyentes al concluir esa porción de la predicación y por los comentarios al finalizar el culto.

Por consiguiente, esta tarea nos pide hacer ese esfuerzo adicional. Para ello, quizás lo más importante es contestar la siguiente pregunta. ¿Cómo debo “rematar” la interpretación aplicada de cada punto?

Para hacer

Como mencioné arriba, esta tarea es, en realidad, una extensión de la tarea anterior. Por consiguiente, puede que ya hayas identificado la clase de ilustración que necesitas incluir. De hecho, también es posible, que al preparar tus interpretaciones aplicadas (en la tarea del jueves) ya hayas anotado ideas de posibles ilustraciones a incorporar. Si ese fue el caso, ¡mucho mejor! Si no llegaste a tanto en aquel momento, ahora es el momento de hacerlo.

No tienes por qué necesariamente, en este momento, redactar esa ilustración de manera completa, pero sí, como mínimo, encontrarla para poder dejar una nota en el bosquejo sobre lo que será. Incluso si fueras a encontrar la ilustración perfecta, redactada completamente, en algún recurso, casi nunca se puede introducir sin ninguna modificación en un sermón. Como mínimo, normalmente habrá que ajustar la “moraleja” de la ilustración para que encaje de la mejor manera posible con el punto que pretendes afianzar. Si no lo haces, esa ilustración que escogiste para apoyar un punto determinado acabará pareciendo más como una isla de información aislada que aparece de manera algo inconexa entre lo que quieres afirmar.

A nivel del bosquejo entonces, una vez que hayas identificado la ilustración (anécdota, chiste, ejemplo, cita) que usarás, sería importante, al menos agregar (1) una frase introductoria que de pie a la ilustración, (2) una frase con la esencia de la ilustración, y (3) una frase concluyente que resuma lo que la ilustración aporta al desarrollo del sermón. Más tarde, cuando redactes el bosquejo o manuscrito final podrás completar esta información para que quede perfectamente coordinada con su contexto en el sermón.

A tener en cuenta

A mi juicio, tanto la exégesis sana como la ilustración de lo descubierto son destrezas esenciales. Evidentemente, la primera es mucho más importante que la segunda. Pero una verdad pobremente explicada o ilustrada puede dejar de tener el impacto que merece. De ahí que desarrollar tu capacidad para ilustrar bien y con eficiencia sea de gran importancia.

Evidentemente, lo dicho arriba presupone que uno ha llegado a tener cierta habilidad en lo de ilustrar. Si sientes que todavía hay lugar para crecer en esta destreza, posiblemente algunas de las siguientes ideas te pueden ser de ayuda.

  • Estudiar unos artículos o libros sobre el arte de ilustrar. Existen unos recursos muy buenos que pueden orientar y dar muchas ideas prácticas. En la zona de Principios >> Las 3 disciplinas >> ¿Cómo lo presento? hay un artículo que menciona varios recursos que versan sobre esto. Se titula, Homilética: Recursos de orientación y apoyo en Logos. Este puede ser un buen punto de partida para esta clase de profundización.
  • Desarrollar una cantera de ilustraciones. Este sería un proyecto a largo plazo. En años anteriores se trataba principalmente de ir almacenando en tarjetas y archivadores todas las ilustraciones que podrían ser de ayuda algún día y facilitar su posterior uso con el desarrollo de un buen índice. Con el advenimiento de la informática, las utilidad de un sistema de este tipo se ha incrementado muchísimo. Uno puede ahora, en un software como el de Logos como en una página web personal crear una biblioteca de ilustraciones etiquetadas de acceso instantáneo.
  • Recopilar una serie de libros y recursos en internet a los que acudir con eficiencia. Otras personas también se han implicado en la creación de colecciones de ilustraciones. Algunas de estas colecciones vienen publicadas en libros. Otras están disponibles en internet para consultar  libremente, o haciéndose miembro de la página. El software bíblico de Logos también incluye un sistema para agregar y encontrar ilustraciones que se van recopilando en diferentes sitios en internet. El asunto es investigar estas opciones para saber bien cómo funciona cada una y tener a mano una lista breve de aquellas que uno encuentra de mayor utilidad. De esa manera, cuando llega el momento en la preparación del sermón en el que uno necesita echar mano, sin pérdida de tiempo, de la ilustración perfecta sabe exáctamente qué sitio consultar y cómo hacerlo.
  • Saber crear la ilustración perfecta “a medida” uno mismo. Finalmente mencionaría que uno de las mejores maneras de ilustrar un punto es ideando algo en el acto que encaje perfectamente. No siempre será posible, pero verdaderamente me sorprende las veces que, con un poco de reflexión decidida, soy capaz de recordar algo de mi propia experiencia que resulta ser justo lo que necesitaba. Luego, con algo de trabajo adicional, soy capaz de adecuarlo con precisión al contexto del sermón y hasta con un vocabulario que hace juegos de palabras. No hay nada mejor, pero cuesta esfuerzo mental y algo de tiempo.

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