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Orientación previa a Joel

Versículos clave

Joel 2:13 Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová, vuestro Dios; porque es misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y se duele del castigo.

Joel 2:18 Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.

Joel 2:25 Yo os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.

Joel 2:28-29 Después de esto derramaré mi espíritu sobre todo ser humano, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. También sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días.

Joel 2:32 Y todo aquel que invoque el nombre de Jehová, será salvo; porque en el monte Sión y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el resto al cual él habrá llamado.

– Reina Valera Revisada (1995) (Sociedades Bíblicas Unidas, 1998)

1. Autoría

  • 1-Autor: Joel
  • 1-Fecha: “La opinión más probable es que la Profecía de Joel tuvo su origen en el reinado de Joás, rey de Judá entre 836–799 a. de J.C.” (Carroll Gillis, El Antiguo Testamento, vol. 3, 141).
  • 1-Lugar: Judá

Reseñas

Su historia personal se relata en un versículo: Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel (Joel 1:1). Su nombre significa ‘Jehová es mi Dios.’ Su ministerio estaba dirigido a Judá. … Joel ha sido llamado ‘el profeta del avivamiento religioso’. El sabía que al arrepentimiento debía seguir el avivamiento.

– Henrietta C. Mears, Lo que nos dice la Biblia (Miami, FL: Editorial Vida, 1979), 268.

No tenemos en este libro ninguna indicación precisa de la época del profeta. Pero ciertos detalles parecen militar poderosamente en contra de una fecha anterior a la de Isaías. Se piensa que se sitúa en la época del avivamiento religioso de comienzos del reinado de Joás (2 R. 12:1, 16; 2 Cr. 24:1). Por cuanto Joel no menciona al rey, pero habla de los sacerdotes y de las ceremonias regulares del culto (Jl. 1:9, 13; 2:12–17), esta situación armoniza con la época de la minoría de edad del rey Joás, cuando el poder lo ejercía el sumo sacerdote Joiada como regente (2 Cr. 23:2, 3). Por otra parte, Joel no hace mención alguna de los asirios ni de los caldeos, en tanto que hace alusión a enemigos que no existían como naciones en la época de los grandes imperios, o que no representaban amenaza entonces para Judá: los edomitas (Jl. 3:19), fenicios y filisteos (Jl. 3:4). No hace mención alguna del reino del norte. Por ello, puede ser situado alrededor del año 800 a.C. Se puede añadir que muchos profetas usaron pasajes enteros de Joel (cfr. Am. 9:13 y Jl. 3:18; Is. 13:6, 9, 10 y Jl. 1:15; 2:1, 10; Sof. 1:14, 15 y Jl. 2:1, 2; Ez. 47:1 y Jl. 3:18; Abd. v. 17 y Jl. 2:32).

– Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario bíblico ilustrado (Editorial CLIE, 1985), 605–606.

El v. 1:1 menciona como autor a Joel, hijo de Petuel; eso es todo lo que sabemos de su vida y época. Para ubicarlo en la historia debemos inferir datos del texto mismo. Observamos los siguientes hechos:

  1. La sociedad que se infiere del texto da un lugar destacado a los ancianos y sacerdotes (Jl. 1:2; 13–14).
  2. El pueblo reconoce a ancianos y sacerdotes como sus dirigentes (Jl. 2:16–17).
  3. La ausencia de mención de rey indica que ya no existía la monarquía en Israel.

Estas características nos inclinan a ubicar a Joel durante la época persa (537–333 a.C.), prob. hacia el final del s. IV a.C., así como la presencia de términos y expresiones tardíos,

– P. R. Andiñach, «JOEL, Libro de», ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (Editorial CLIE, 2013), 1356.

Existe mucha diferencia de opinión en cuanto a la época en la cual vivió el profeta Joel. No hay, como la hay en Amós y otros, referencia alguna a los reinados de los reyes que gobernaban en el norte y en el sur. Algunos eruditos han puesto el ministerio de Joel en el reinado de Joás, rey de Judá, y otros lo han fechado en la época de la caída de Jerusalén (586 a. de J.C.) o después. … La opinión más probable es que la Profecía de Joel tuvo su origen en el reinado de Joás, rey de Judá entre 836–799 a. de J.C.

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 3 (Casa Bautista de Publicaciones, 1991), 141.

Sus predicciones fueron dadas probablemente en los primeros días de Joas, …porque ninguna referencia se hace en ellas a los Babilonios y Asirios ni tampoco a la invasión asiria, y los únicos enemigos mencionados son los filisteos, los fenicios, los edomitas y los egipcios (Jl. 3:4, 19). …No se menciona idolatría alguna; y los servicios del templo, el sacerdocio y las otras instituciones de la teocracia son representados como florescientes. Todo esto corresponde al estado de cosas bajo el sumo sacerdocio de Joiada, por medio de quien Joas había sido puesto en el trono, y quien vivió en los primeros años de Joas (2 Reyes 11:17, 18; 12:2–16; 2 Crónicas 24:4–14).

– Jamieson, Fausset y Brown, Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (Casa Bautista de Publicaciones, 2003), 874–875.

Afortunadamente, el mensaje de Joel no depende de la fecha. El mensaje de Joel es importante a pesar de la imposibilidad actual de reconstruir su trasfondo histórico con precisión.

– LaSor, Hubbard y Bush, Panorama del Antiguo Testamento: Mensaje, forma y trasfondo del Antiguo Testamento (Libros Desafío, 2004), 430.

2. Destinatarios

  • 2-Lectores: El pueblo de Judá
  • 2-Localidad: Judá

Reseñas

Joel proclamó su mensaje a un pueblo en crisis, devastado por una plaga de langostas que perjudicaba su presente (Jl. 1:4). Predijo también una futura invasión humana, cuando Judá viviría su peor crisis (Jl. 2:2, 11). La profecía fue dada no sólo para predecir el futuro, sino también … para lograr que [el pueblo de Dios] se arrepintiera y volviera a su Señor.

– Bernardino Vázquez, Estudios Bíblicos ELA: Dios es justo y fiel (Oseas – Habacuc) (Ediciones Las Américas, A. C., 1994), 71.

Para Joel, un desastre de esta magnitud sólo puede significar que el día del Señor, el día escogido por Dios para ajustar finalmente las cuentas con su pueblo y las naciones, está cerca (Jl. 1:15–20). En las invasiones de insectos y en la sequía (ver Jl. 1:19s.), el profeta ve un presagio del tan temido día del Señor anticipado tanto por Amós (Am. 5:18–20) como por Sofonías (Sof. 1:7, 14–18). Para poder percibir la conexión, debemos recordar que los hebreos tenían la capacidad de ver lo general en lo particular. Esto es evidente en su perspectiva sobre la personalidad colectiva, donde la nación entera es tratada como una sola persona y en donde una sola persona, particularmente un patriarca o un rey, puede simbolizar la nación. Asimismo, cada instancia del juicio de Dios contenía facetas de todo el juicio, inclusive del juicio final….

La restauración íntegra de Dios sobrepasa el arrepentimiento de Judá, tal como lo anuncia un extenso oráculo de salvación: se restauran los cultivos de uso corriente (Jl. 2:19, 22), cesan los insectos y la sequía (Jl. 2:20, 23), y se restituyen las pérdidas de los años en que hubo plagas (Jl. 2:24s.). A mayor escala, la obra de redención de Dios se convierte para el profeta en un modelo para la liberación final de su pueblo, cuando se derramen sobre el remanente de Judá bendiciones tanto espirituales como materiales (Jl. 2:28-3:1, 16–18, 20s.), mientras que sus enemigos, maduros ya para el juicio (Jl. 3:2–15, 19), sean trillados en el valle de Josafat («el Señor ha juzgado»). Como en el caso del juicio, el hebreo veía aquí lo general en lo particular: cualquier acto individual de liberación puede tener ramificaciones tremendas y simbolizar el poder de Dios y su disposición para realizar la redención a gran escala. La liberación del daño ocasionado por la plaga (Jl. 2:18–27) anticipa el rescate de su pueblo en los últimos días (Jl. 2:28–3:21).

– LaSor, Hubbard y Bush, Panorama del Antiguo Testamento: Mensaje, forma y trasfondo del Antiguo Testamento (Libros Desafío, 2004), 433.

3. Ocasión

  • 3-Circunstancias:  Israel había sufrido una invasión de langostas destructora. Joel aprovecha de ese acontecimiento para avisarles que otro día de juicio estaba por venir.
  • 3-Propósito: “Advertir a Judá del inminente juicio de Dios por causa de sus pecados y pedirles que vuelvan a Dios.” (Biblia del diario vivir, Joel).

Reseñas

La tierra de Israel acababa de sufrir los efectos de una terrible plaga de langostas. Habían devorado toda hoja verde, dejando tras sí la desolación total. Joel pensaba que se trataba de un juicio enviado por Dios, a causa del pecado de su pueblo.

– Henrietta C. Mears, Lo que nos dice la Biblia (Editorial Vida, 1979), 268.

La ocasión para la Profecía de Joel fue una terrible plaga de langostas y una sequía excesiva. La tierra de Palestina ya se había acostumbrado a tales azotes, pero éstos fueron especialmente severos. El profeta los tomó como simbólicos de una calamidad peor que había de experimentar el país después: la destrucción de sus habitantes por las hordas de ejércitos enemigos que venían para ejecutar el justo juicio de Dios por el pecado del pueblo. … A causa de las otras calamidades que habían de seguir, Joel llamó al pueblo al ayuno y al arrepentimiento, y a la humillación de sí mismo delante de Dios.

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 3 (Casa Bautista de Publicaciones, 1991), 143.

El libro contiene un fuerte mensaje de esperanza para un pueblo que sufre opresión e injusticias y que vive en una época de horizontes cerrados. Cuando los hechos de la historia parecen contradecir la promesa de Dios de proteger y acompañar a Israel, el profeta llama a recuperar la confianza en la justicia de Dios y anuncia que aún quedan cosas por suceder dentro del plan divino.

– P. R. Andiñach, «JOEL, Libro de», ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (Editorial CLIE, 2013), 1358.

Su contenido indica un tiempo de crisis nacional total, especialmente en lo espiritual. La comunidad había pasado por un tiempo de destrucción y humillación generalizada. A la pobreza material se agregaba la indigencia espiritual y moral. La situación religiosa era crítica. Joel no ve otra posibilidad que una renovación profunda en la relación del pueblo con Jehová.

– Wilton M. Nelson y Juan Rojas Mayo, Nelson nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (Editorial Caribe, 1998).

Por lo menos los primeros dos capítulos pueden haberse usado litúrgicamente, ya sea durante desastres, como la plaga de langostas que menciona, o al conmemorar los aniversarios de la liberación de la plaga, tal como hace Lamentaciones en el aniversario de la destrucción del templo efectuado por Nabucodonosor (586). Los siguientes elementos sugieren un posible uso litúrgico: la invocación a presenciar los eventos aquí registrados (Jl. 1:3), los llamados al lamento o a la queja (Jl. 1:5, 8, 11, 13ss.), la queja individual (Jl. 1:19s.), la invitación al arrepentimiento (Jl. 2:12–14), el llamado a congregarse en el templo (Jl. 2:15–17a), un fragmento de queja comunitaria (Jl. 2:17) y la respuesta divina que promete salvación (Jl. 2:18–27). De ser así, …. El pueblo de Dios no sólo escuchó las palabras del profeta, sino que las usó a lo largo de décadas y siglos como parte de su adoración.

– LaSor, Hubbard y Bush, Panorama del Antiguo Testamento: Mensaje, forma y trasfondo del Antiguo Testamento (Libros Desafío, 2004), 429.

4. Características

  • 4-Género: Profecía
  • 4-Estilo: Poesía, lamento, paralelismo, aliteración, metáfora, símil, pre-apocalípitico
  • 4-Guía literaria: Véase también La profecía como género literario.

Reseñas

El estilo de Joel es brillante, y es marcado por pureza y suavidad. Su lenguaje es hermoso y pulido, y su dicción es clásica. Es distinguido también por su elegancia y fluidez. Es casi poético en la perfección de sus oraciones. No hay transiciones abruptas. Los paralelismos son correctos y elegantes. Como dice Henderson, “En estilo Joel es preeminente entre los profetas hebreos” (The Book of the Twelve Minor Prophets, pág. 88).

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 3 (Casa Bautista de Publicaciones, 1991), 143.

La profecía de Joel es corta, pero eso no le resta belleza e interés. El profeta se vale de muchos medios para lograr su estilo vívido: aliteración, metáforas, símiles, y paralelismo, tanto sinónimo como contrastante. W. Graham Scroggie admira el impacto literario de Joel de la siguiente manera:

«El estilo es elegante, claro, apasionado, y debe tener un puesto elevado en la literatura hebrea».

– William MacDonald, Comentario Bíblico de William MacDonald: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento (Editorial CLIE, 2004), 477.

El tono de Joel es pastoral y conciliador. El eje de su profecía consiste en una liturgia de lamento, una expresión de confianza en que el resultado final de la situación de crisis está en las manos de Dios, que es compasivo y fiel.

– Wilton M. Nelson y Juan Rojas Mayo, Nelson nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (Nashville: Editorial Caribe, 1998).

Estas descripciones figurativas en Jl. 2:4–11 han desatado una interpretación apocalíptica que ve en los insectos criaturas que causarán estragos en el día del Señor (cf. Ap. 9:3–11). El uso regular del tiempo pasado, sin embargo, y el hecho de que el relator parece ser un testigo ocular (ver Jl. 1:16) sugieren que Joel no está pronosticando el futuro, sino describiendo el juicio divino ya ejecutado…. La catástrofe en Joel es una serie de invasiones de langostas que despojó a la tierra de Judá de su vegetación, causando un daño sin precedentes. La estructura encadenada de Jl. 1:4 comunica con vigor esta devastación.

Lo que quedó de la oruga
comió el saltón,
y lo que quedó del saltón
comió el revoltón;
y la langosta comió
lo que del revoltón había quedado.

El sentido no está tanto en los diversos tipos de langosta, como en el alcance total de su destrucción. La difícil circunstancia que atravesaba Judá se vio empeorada, porque este saqueo duró más de un año (Jl. 2:25).

– LaSor, Hubbard y Bush, Panorama del Antiguo Testamento: Mensaje, forma y trasfondo del Antiguo Testamento (Libros Desafío, 2004), 431.

Tenga cuidado con la profecía vatídica

El trato de la profecía vatídica (que predice) tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento es una de las formas de interpretación bíblica que más ha sufrido el abuso. Las interpretaciones abarcan desde el método escéptico naturalista, el cual virtualmente elimina la profecía vatídica, al desorbitado método de ver en cada evento contemporáneo un cumplimiento “claro” de una profecía bíblica.

De todos los tipos de profecía la apocalíptica es la más difícil de tratar. La literatura apocalíptica se caracteriza por un alto grado de imágenes simbólicas que en ocasiones nos son interpretadas y otras veces quedan sin interpretar. …Una clave importante para la interpretación de estas imágenes es la de buscar el significado general de tales conceptos en la Biblia misma.

– R. C. Sproul, Cómo estudiar e interpretar la Biblia (Editorial Unilit, 1996), 101, 103.

5. Contenido

  • 5-Temas: Invasión de langostas, invasión militar, destrucción y reconstrucción
  • 5-Doctrinas: El día del Señor, el Espíritu Santo, la soberanía de Dios y su poder sobre todo

Reseñas

La frase clave del libro es «el Día de JEHOVÁ», y se encuentra cinco veces (Jl. 1:15; 2:1, 11, 31; 3:14).

– William MacDonald, Comentario Bíblico de William MacDonald: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento (Editorial CLIE, 2004), 477.

Además de las llamativas representaciones del día del Señor y del carácter compasivo de Dios, Joel nos enseña valiosas lecciones respecto al control completo que Dios ejerce sobre la naturaleza. Joel no insinúa en lugar alguno que haya otra persona o cosa responsable de las langostas: son el ejército de Dios (Jl. 2:11), que él envía y retira (Jl. 2:20). Aquí no hay lugar para un dualismo que atribuya las calamidades a fuerzas que escapen del control de Dios, ni para un panteísmo que identifique a Dios con su creación. Dios es soberano sobre todo y a su vez está activo en todo. Para los hebreos, la actividad creadora y sustentadora de Dios daba tanto unidad como significado a la realidad que los rodeaba.

– LaSor, Hubbard y Bush, Panorama del Antiguo Testamento: Mensaje, forma y trasfondo del Antiguo Testamento (Libros Desafío, 2004), 433–434.

Es la promesa del derramamiento del Espíritu la porción más apreciada de Joel. El «Día de Jehová» no se caracterizará simplemente por hechos espectaculares, sino por la efusión del Espíritu de Dios sobre todo su pueblo. El Nuevo Testamento se apropia esta promesa: la iglesia primitiva ve con razón en Pentecostés el cumplimiento de ella (Jl. 2:28, 29, 32; cf. Hch 2:16–21, 32, 33). El Espíritu es, a su vez, la señal y confirmación de esa otra promesa que Joel vio: el Día del Señor, Día de Juicio y restauración, que la Iglesia heredera del Antiguo Testamento espera.

– Wilton M. Nelson y Juan Rojas Mayo, Nelson nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (Editorial Caribe, 1998).

Imagen encontrada en la Herramienta “Datos bíblicos” del Software Bíblico Logos.

Hay una diferencia de opinión entre los intérpretes en cuanto a la interpretación de la plaga de langostas, si se trata de un acontecimiento literal e histórico al cual hace referencia el profeta, o si él la imagina para fines literarios. Dado lo común de esta clase de plaga y la claridad con que se describe en el libro, es más natural creer que tenemos una narración literal. El profeta vivía en una época cuando hacía poco que se había efectuado una invasión de langostas, y que el pueblo a quien él se dirigía al pronunciar estas palabras todavía experimentaba los tristes resultados de ésta. Si no hubiera sido así, el mensaje del profeta hubiese perdido una gran parte de su poder sobre su auditorio, y hubiera sido débil en su influencia para encaminarlos de nuevo en la senda de la rectitud.

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 3 (Casa Bautista de Publicaciones, 1991), 143–144.

En el NT se cita a Joel en textos de matiz apocalíptico. Mt. 24:29 cita a Jl. 2:10 y alude a Jl. 3:4. Los mismos textos están presentes en Mc. 13:24–25 y en Lc. 21:25. Pablo cita Jl. 3:5 en Rom. 10:13 como prueba de la salvación dada a todos los que invoquen a Dios, sean judíos o gentiles. El libro del Apocalipsis es el que más recurre a Joel (Ap. 6:12–13, 17; 8:7, 12; 9:7–9; 14:5, 8; 19:15; 22:1). La cita que se destaca y que ha impactado como ninguna otra en la teología cristiana es Jl. 3:1–5 utilizada por Pedro durante la fiesta de Pentecostés para ejemplificar la irrupción del Espíritu Santo en el aposento donde estaban reunidos los discípulos y otras personas (Hch. 2:14–36). Pedro interpreta que en ese momento se cumple la profecía de Joel, lo que pone en evidencia que no era un texto marginal a la sensibilidad de los judíos de su época, sino que por el contrario estaban a la espera de su cumplimiento.

– P. R. Andiñach, «JOEL, Libro de», ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (Editorial CLIE, 2013), 1356–1357.

6. Desarrollo

  • 6-Argumento: El libro de Joel gira en torno al concepto del Día de Jehová, día de juicio que ya había venido sobre el pueblo por medio de una invasión de langostas y que todavía estaba por venir por medio de una invasión militar y una restauración futura.
  • 6-Estructura: “El libro de Joel esta formado por dos partes casi iguales: la plaga de langostas y el día del Señor (1:1–2:17) y la victoria futura (2:18–3:21). En la primera sección habla el profeta; en la segunda, el Señor. El punto decisivo es Jl. 2:18 donde el Señor, quizá por medio de un profeta del templo, responde al acercamiento penitente de su pueblo y trae liberación.” (LaSor, Hubbard y Bush, Panorama del Antiguo Testamento, 432).
  • 6-Análisis: Véase también Bosquejos analíticos de Joel.

Reseñas

Joel nos impone un ejercicio de lectura singular: se debe leer la segunda parte para comprender la primera. La dinámica del texto revela que la segunda parte (2:18–3:21) es la respuesta a las palabras expresadas en la primera. Si en esta última los referentes son en cierta medida ambiguos (¿langostas?, ¿ejércitos?), la segunda nos ubica en el mundo de los conflictos bélicos y de la opresión sufrida por Israel debido a sus enemigos. Esto supone que el redactor final había leído el relato de 1:1–2:17 como la descripción de una tragedia, que si bien estaba construida sobre un desastre ecológico (plaga de langostas, sequía), ahora evocaba en su pensamiento imágenes de destrucción militar, de opresión y muerte producidas por seres humanos y contra la vida de su propio pueblo. Al leer el texto actual, es evidente que la segunda parte —cuyo lenguaje literario es más apocalíptico— no tiene como referencia una plaga de langostas, sino la destrucción obrada por ejércitos y pueblos.

– P. R. Andiñach, «JOEL, Libro de», ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (Editorial CLIE, 2013), 1357.

En Jl. 2:18 hay un cambio o división en el libro. Hasta ese versículo, Joel ha estado hablando de la desolación que vendría sobre Judá. Desde ahí, Dios habla de la liberación que Él traerá a la nación.

– William MacDonald, Comentario Bíblico de William MacDonald: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento (Editorial CLIE, 2004), 477.

Recapitulando, se puede decir que Joel presenta los acontecimientos del fin en el siguiente orden: (1) Invasión de Palestina por las naciones, en el Día de Jehová (Jl. 2:1–10; cfr. Zac. 14:2; Ap. 16:14). (2) Destrucción de los invasores por el Señor mismo (Jl. 2:11; Ap. 19:11, 21). (3) Arrepentimiento del pueblo escogido (Jl. 2:12–17). (4) Promesas divinas de liberación (Jl. 2:18–27). (5) Derramamiento del Espíritu sobre Israel (Jl. 2:28–29). (6) Retorno glorioso de Cristo, proclamación de su salvación y de su reino (Jl. 2:30–32; cfr. Hch. 15:15–17). (7) Juicio de las naciones (Jl. 3:1–16). (8) Descripción del reino mesiánico (vv. 17–21; cfr. Zac. 14:1–21).

– Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario bíblico ilustrado (Editorial CLIE, 1985), 606–607.

El texto se puede dividir de la siguiente manera:

  1. El clamor del pueblo
    1. 1:1–4 Prólogo: la tragedia
    2. 1:5–14 Convocatoria al pueblo
    3. 1:15–20 Devastación de la tierra
    4. 2:1–11 La invasión
    5. 2:12–17 Llamado a la penitencia
  2. La respuesta de Dios
    1. 2:18–27 Restauración de la vida
    2. 3:1–5 Promesa del Espíritu
    3. 3:6–17 Juicio de las naciones opresoras
    4. 3:18–21 Epílogo: la justicia de Dios

– P. R. Andiñach, «JOEL, Libro de», ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (Editorial CLIE, 2013), 1357.

Consejos para la lectura y la enseñanza de Joel

Hace falta ser receptivo a la poesía vívida y emotiva – de juicio y de bendición. Es más importante experimentar la poesía que analizarla.

Ten presente que además de los temas y las denuncias proféticas usuales de la sociedad contemporánea del profeta junto con sus llamados a la reforma, hay un hilo escatológico y apocalíptico en el libro, como se ve en los famosos versículos sobre espadas forjadas de azadones (Jl. 3:10), y los débiles que dicen ser fuertes (Jl. 3:10) y los colinas que manarán leche.

Aunque el libro esté repleto de referencias temáticas a los días de Joel, trabaja con la premisa de que los principios involucrados son atemporales y universales; la forma poética del libro hace fácil ver esta flexibilidad.

– Traducido por exegetica.net de Ryken’s Bible Handbook, Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, 2005, pp. 350, 352.

*Salvo cuando se trate de material traducido por exegetica.net y en aquellos casos expresamente mencionados, todos los recursos citados están disponibles en formato digital Logos y normalmente se pueden conseguir en colecciones a precios reducidos en logos.com/es.