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Orientación previa a Ezequiel

Versículos clave

Ezequiel 3:22-23 Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: «Levántate y sal al campo, y allí hablaré contigo». Me levanté y salí al campo; y allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.

Ezequiel 18:20 El alma que peque, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo recaerá sobre él y la impiedad del impío recaerá sobre él.

Ezequiel 36:26-27 Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra.

 – Reina Valera Revisada (1995) (Sociedades Bíblicas Unidas, 1998)

1. Autoría

  • 1-Autor: Ezequiel
  • 1-Fecha: 592 a.C. al 570 a.C.
  • 1-Lugar: Babilonia

Reseñas

Ezequiel empezó su ministerio público en el año 592 a. de J.C., o sea, en el quinto año de su cautiverio. Al ser llevado a Babilonia, fue puesto en un pueblo llamado Tel-abib (Ezeq. 3:15), sobre las orillas del río (o canal) Kebar, cuya ubicación no se sabe de cierto. Algunos han conjeturado que posiblemente se hallaba en el extremo sur del país, otros que estaba en el centro, cerca de la ciudad de Babilonia.

Al empezar su ministerio de profeta, Ezequiel habría tenido aproximadamente treinta años de edad. Ya estaba casado, y tenía su propio hogar. … No se sabe cuántos años predicó Ezequiel; posiblemente fueron más de veintidós años. Empezó su ministerio en 592, y la última fecha que menciona en su obra es el año 27 del cautiverio de Joaquín, que corresponde con el año 570 a. de J.C. (véase Ezeq. 29:17).

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 4 (Casa Bautista De Publicaciones, 1991), 247–248.

Ezequiel era un joven sacerdote que fue a Babilonia con el primer grupo de cautivos en el 597 a.C. En circunstancias normales habría esperado cumplir deberes sacerdotales en el templo de Jerusalén. En cambio, Dios lo llamó para ejercer la labor de profeta en Babilonia. Al igual que Jeremías, vaticinó más problemas para Jerusalén y su pueblo, y su profecía se cumplió entre 587 y 586 a.C., cuando Jerusalén fue saqueada. …

Ezequiel superó a la mayoría de los profetas en el hecho de ilustrar su mensaje con sorprendentes acciones. Debe de haber atraído a públicos fascinados mientras pesaba raciones para sus comidas cuando interpretaba, para los transeúntes, el inminente asedio a Jerusalén. Se afeitó el cabello y la barba y cavó una salida de emergencia de su rústica casa, hecha de ladrillos de barro, trabajando durante la noche para simular que escapaba del enemigo. Con estos actos extravagantes y espectaculares conseguía que la gente escuchase su mensaje.

– Mary Batchelor, Abramos La Biblia (Sociedades Bíblicas Unidas, 2000).

Ezequiel era hijo de Buzi (también sacerdote y funcionario del Templo), que se encontraba en medio de una comunidad de exiliados en el país de los caldeos, a los cinco años de la deportación del rey Joaquín (es decir en el 593 a.C.). …

Ezequiel es sacerdote e hijo de sacerdote, educado para el ejercicio de dicha función. Pertenece a una clase cultivada que conocía seguramente en detalle los reglamentos, derechos, obligaciones y costumbres en relación con el Templo.

– S. E. Almada, “EZEQUIEL, Libro De,” ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de La Biblia (Editorial CLIE, 2013), 875.

2. Destinatarios

  • 2-Lectores: Los exiliados de Judá
  • 2-Localidad: En Babilonia

Reseñas

Ezequiel, en algunos sentidos, se parece a los profetas que le precedían en el gran interés que él manifestaba en el estado nacional judío. Pero, ya que éste se estaba desintegrando cuando él desempeñaba su ministerio y se encontraba lejos de su nación entre los cautivos judíos en Babilonia, se dedicaba mucho más que sus predecedores a un ministerio al individuo, predicando un mensaje de responsabilidad individual que no aparece en las profecías de ellos. Isaías había predicado un mensaje de responsabilidad nacional, como si dijera: “La nación que pecare, esa morirá.” Ezequiel predicó ese mensaje, pero agregó a él el anuncio de Eze. 18:4, 20; “El alma que pecare, esa morirá.” Así que, mientras que los otros profetas habían sido verdaderos estadistas religiosos en sus intereses y actividades, Ezequiel más bien actuó en relación con una pequeña comunidad hebrea en el cautiverio, y no con el estado civil judío. Se ocupó mucho más en una obra más bien pastoral que política, y en esto se diferenció de aquéllos que le habían precedido.

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 4 (Casa Bautista De Publicaciones, 1991), 241.

La situación política del pueblo de Israel en aquel entonces era obviamente bastante distinta de la de hoy. Sin embargo, detrás de las cosas específicamente políticas, vemos a una sociedad complicada, cargada de asuntos familiares desordenados: incertidumbre acerca del futuro; cataclismos internacionales; pluralismo religioso; corrupción institucional; fe en desorden. La sociedad moderna tiene sus propios ídolos, falsos profetas, santuarios corrompidos, instituciones decadentes y fanatismos nacionales. Tienen nombres distintos, pero las palabras de Ezequiel pueden todavía aplicarse a ellas.

Hay un peligro en aplicar demasiado precisamente a la actualidad lo que ocurrió hace dos milenios y medio, especialmente cuando ocurren nombres similares de lugares (particularmente Israel). No obstante, el contorno general de los problemas de la sociedad es tan similar hoy que los principios pueden fácilmente ser aplicados. La sociedad y Dios no cambian.

– D.A. Carson et al., Nuevo Comentario Bı́blico: Siglo Veintiuno (Sociedades Bíblicas Unidas, 2000).

3. Ocasión

  • 3-Circunstancias: “Ezequiel profetizaba ante aquellos que ya se encontraban en el destierro en Babilonia después de la derrota de Joaquín. Estuvo entre los cautivos que se llevaron en 597 a.C.” (Biblia Del Diario Vivir, Ezeq.).
  • 3-Propósito: “Denunciar el pecado, anunciar el juicio inminente a causa de aquel pecado (incluyendo la destrucción de Jerusalén) y pintar un cuadro glorioso de una futura restauración de Israel.” (Ryken’s Bible Handbook, 319).

Reseñas

El libro de Ezequiel se relaciona con uno de los períodos más críticos en la historia de Israel. Los oráculos en el libro cubren un período de 22 años, de 593 a 571 a. de J.C. Durante este tiempo la ciudad de Jerusalén fue sitiada y destruida. El templo fue incendiado y la monarquía llevada a su fin. La población de Judá sufrió las privaciones de la guerra. Muchos fueron al exilio.

Desde un punto de vista humano mucho de la contienda del período radicó en la inestabilidad política del Medio Oriente en esa época. Palestina era una región pequeña pero afectada constantemente por los cambios en el equilibrio de poder en toda la región. Egipto era una super potencia que envejecía. Asiria había comenzado a desmoronarse, pero Babilonia estaba haciéndose cada vez más fuerte. El reino del norte de Israel había sido destruido por los asirios en 722–721 a. de J.C. Las alianzas del reino de Judá habían oscilado entre Egipto y Babilonia. Cuando el rey Joacim intentó rebelarse contra Babilonia alrededor de 601–600 a. de J.C., Nabucodonosor respondió poniendo sitio a Jerusalén y sometiéndola en 597 a. de J.C. Unos 10.000 de sus habitantes (2 Rey. 24:14) fueron llevados al exilio. Uno de esos exiliados era un sacerdote llamado Ezequiel.

– D.A. Carson et al., Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno (Sociedades Bíblicas Unidas, 2000).

Según la opinión tradicional, Ezequiel marchó al destierro el año 597; allí recibió la vocación, y entre los desterrados ejerció su ministerio. Afirma haber recibido su vocación, dice, «hallándome entre los desterrados» (Eze. 1:2), «en tierra de los caldeos», junto al río Quebar (Eze. 1:3); después de la visión del Templo profanado, el espíritu lo devuelve «al destierro de Babilonia» (Eze. 11:24) y habla con los deportados (Eze. 11:25). No hay datos de que volviese a Jerusalén.

– S. E. Almada, “EZEQUIEL, Libro De,” ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de La Biblia (Editorial CLIE, 2013), 874.

Este libro, lleno de esperanza, demuestra que Dios, por su gracia, no aniquiló a su pueblo escogido (Eze. 28:25–26) como lo hizo con otras naciones culpables de ofensas semejantes. En su lugar, Él los disciplinó para corregir su pecado y que por ello cambiaran sus caminos.

– Eduardo A. Hernández, Lockman Foundation, Biblia de Estudio: LBLA. (Casa Editorial para La Fundación Bíblica Lockman, 2003), Eze.

Para una orientación y comprensión apropiada del libro de Ezequiel hay que tener en cuenta las tradiciones del exilio babilónico, desde el punto de vista de los exiliados. Desde esta perspectiva, además de comprender la catástrofe de Judá, se deberá atender la situación de exilio, es decir, de pérdida de la tierra y su correlato en la crisis de identidad y fe, bajo el peligro constante de la desintegración y asimilación por la cultura dominante.

En este sentido se comprende mejor que el fin de la monarquía, la destrucción de Jerusalén y el Templo, y la pérdida de la tierra, representan el desmoronamiento estrepitoso e incomprensible de las columnas principales que sostenían la perspectiva teológica pre-exílica, resultando un verdadero «tocar fondo» en el aspecto socio-político y religioso del pueblo de Israel.

– S. E. Almada, “EZEQUIEL, Libro De,” ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de La Biblia (Editorial CLIE, 2013), 874–875.

4. Características

Reseñas

El conjunto del texto está redactado en primera persona del singular y se presenta como recuerdos del profeta Ezequiel, que narra en él las revelaciones divinas que recibió poco tiempo antes y después de la conquista de Jerusalén por los babilonios. …

Entre las particularidades literarias y lingüísticas del texto de Ezequiel se pueden señalar problemas filológicos en la construcción de palabras, dificultades en el nivel de la crítica textual, utilización de neologismos en hebreo, presencia de palabras y temas tomados de la lengua de Babilonia, un lenguaje por momentos excesivo y hasta grosero, predominio del lenguaje poético sobre el lenguaje narrativo, dificultades en la organización e identificación del material oracular concerniente a Samaria (Israel), Jerusalén (Judá), y a estas dos en conjunto.

Por último, se destaca una amplia variedad de géneros y formas literarias, con abundante material de alto valor simbólico y de contenido a veces insólito: visiones sorprendentes (Eze. 1–3; 8–11; 37:1–14; 40–48); acciones simbólicas ingeniosas, donde el profeta se presenta comprometido e inseparable de su mensaje (Eze. 4:1–5, 4; 12:1–7; 21:23–32; 37:15–28); alegorías y metáforas diversas, muchas de ellas influidas por la mitología popular (Eze. 16; 17; 23; 27; 31; 32:1–16; 32:17–32); relatos con elementos de tipo apocalíptico (Eze. 38–39).

– S. E. Almada, “EZEQUIEL, Libro De,” ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de La Biblia (Editorial CLIE, 2013), 874, 876.

Ezequiel usa visiones, profecías, parábolas, señales y símbolos para proclamar y dramatizar el mensaje de Dios a su pueblo exiliado.

– John MacArthur, Biblia de Estudio MacArthur (Thomas Nelson, 1997), Eze.

La apocalíptica es una figura de la retórica muy parecida a la alegoría o a la parábola. De acuerdo con las reglas de interpretación de estas figuras, no deben llamar más la atención los detalles de la estructura de la figura, sino que se debe buscar la lección general del pasaje. Ya que se trata de lenguaje figurado, no se debe creer que las figuras espirituales que vio el profeta tengan la forma que aparentemente tienen en la descripción apocalíptica que de ellas se hace. …

Al leer las figuras apocalípticas, también debemos entender que son de carácter espiritual, y deben interpretarse en relación con las reglas de interpretación que las rige. …

La figura apocalíptica puede definirse, pues, como una representación grotesca y fantástica de una alegoría, parábola, o fábula, se expresa muchas veces en forma parecida a estas tres figuras, y en general los mismos principios de interpretación que las rigen, gobiernan también a la de la apocalíptica—teniendo en cuenta el carácter distintivo de la apocalíptica notada antes. …

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 4 (Casa Bautista de Publicaciones, 1991), 257.

 

5. Contenido

  • 5-Temas: Idolatría, pecado, juicio, la destrucción de Jerusalén, restauración, esperanza, el nuevo templo
  • 5-Doctrinas: La santidad, la gloria, la supremacía y la soberanía de Dios, la responsabilidad individual

Reseñas

La “gloria de Jehová” es central a Ezequiel, apareciendo en el Ezeq. 1:28; 3:12, 23; 10:4, 18; 11:23; 43:4, 5; 44:4. … Los principales temas teológicos son la santidad y la soberanía de Dios. Estos son comunicados a través de un contraste frecuente entre su gloria brillante y el despreciable contexto de los pecados de Judá (Ezeq. 1:26–28; frecuente en los caps. 8–11; y 43:1–7). Relacionado muy de cerca está el propósito de Dios de triunfo glorioso para que todos sepan “…que yo soy Jehová”.

– John MacArthur, Biblia de Estudio MacArthur (Thomas Nelson, 1997), Eze.

Como sacerdote [Ezequiel] guardará categorías y lenguaje propios de dicha actividad, pero ahora en función de un proyecto con nuevas perspectivas.  … Por otro lado, la tradición profética ezequieliana mantiene el esquema básico de articulación del mensaje profético, denunciando el pecado, anunciando el juicio, llamando al arrepentimiento y proclamando la salvación.

De un lado, se distingue la influencia sacerdotal y levítica, con abundante utilización de términos jurídicos ligados al sacerdocio, y particularmente la referencia recurrente al Código de Santidad (Lv. 17–26). Por el otro lado, se puede constatar cierta afinidad de la obra de Ezequiel con tradiciones proféticas mayores, entre las que se pueden señalar al Déutero-Isaías, Jeremías, Oseas y Amós, recurriendo a tradiciones comunes.

– S. E. Almada, “EZEQUIEL, Libro De,” ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de La Biblia (Editorial CLIE, 2013), 874-875.

Una de las doctrinas más importantes del profeta Ezequiel, que él anunció (casi por primera vez entre los profetas de Israel), es la de la responsabilidad individual. Los profetas anteriores, Isaías, Jeremías, Miqueas y otros, se habían interesado por la salvación nacional, y habían propagado esta doctrina, es decir, la relación entre la nación y Jehová. Los derechos y las obligaciones del individuo dentro de la vida civil y económica del pueblo eran, desde luego, especificadas en detalle, pero el énfasis mayor fue sobre la relación entre el estado y Dios.

Ezequiel, sin descuidar el elemento teocrático (Ezeq. 16, por ejemplo), se interesó mucho más en la doctrina de la responsabilidad individual. … La responsabilidad individual, como la enseñó Ezequiel, tenía dos aspectos: la responsabilidad con respecto a la propia alma (Ezeq. 18:2, 4, 20); la responsabilidad con respecto al alma del prójimo (Ezeq. 3:18–21; 33:7, 8).

– Carroll Gillis, El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V, vol. 4 (Casa Bautista de Publicaciones, 1991), 252-253.

Ezequiel, como fiel representante del profetismo bíblico, recurre a tradiciones antiguas y las adapta a nuevas situaciones. De esta manera se constituyen en semilla de nuevos proyectos, transformando el pasado en promesa.

Entre los círculos de tradiciones principales representados en Ezequiel pueden subrayarse las tradiciones del éxodo de Egipto (Eze 20 y 23) alentando en los desterrados la posibilidad de su liberación y la restauración de la comunidad en su tierra; la elección de David (Eze. 34:23ss y 37:24ss), evocando un modelo idealizado pero pertinente de unidad de todo el pueblo bajo un solo príncipe elegido por su Dios; las tradiciones sobre el establecimiento y distribución de la tierra (Eze. 47–48); la analogía del matrimonio para hablar de la alianza entre Dios y su pueblo (Eze. 16 y 23), y la concertación de una nueva alianza que será definitiva e inquebrantable (Eze. 34:25ss y 37:20–28); polémica contra falsos profetas y profetisas (Eze. 13).

– S. E. Almada, “EZEQUIEL, Libro De,” ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de La Biblia (Editorial CLIE, 2013), 880.

6. Desarrollo

  • 6-Argumento: Sigue “un movimiento general de (1) oráculos de juicio contra la misma nación del profeta, Judá… a (2) oráculos de juicio contra las naciones paganas de alrededor, a (3) oráculos sobre la bendición escatalógica futura para los que creen en Dios.” (Crossway Bibles, The ESV Study Bible, 1498).
  • 6-Estructura: “El libro se divide en dos partes principales: la escrita antes de la caída (caps. 1–33:20) y la escrita después de la caída (caps. 34–48). Estas dos secciones están unidas por una breve narración de la llegada a Babilonia de las noticias acerca de la caída de Jerusalén (33:21–33).” (Jack B. Scott, El Plan de Dios En El Antiguo Testamento, 412).
  • 6-Análisis: Véase también Bosquejos analíticos de Ezequiel.

Reseñas

En la estructura general del libro de Ezequiel se puede distinguir una introducción (1:1–3, 15) y dos grandes partes: A (3:16–33:33) y B (34:1–48:35). La sección A contiene mayormente la denuncia del pecado y el anuncio del juicio o condenación, y en la sección B predominan los oráculos de salvación y las promesas de restauración.

– S. E. Almada, “EZEQUIEL, Libro De,” ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de La Biblia (Editorial CLIE, 2013), 876.

A pesar de una reputación de oscuridad y dificultades textuales, el libro de Ezequiel tiene una estructura claramente definida. Es una colección de 52 oráculos, mensajes o visiones divinamente entregados, descritos por el profeta Ezequiel. Hay apenas un escaso mínimo de narrativa proporcionada para dar un contexto a cada uno de los oráculos. Sin embargo, el principio de cada oráculo está indicado claramente por una de dos frases: “Vino a mí la palabra de Jehovah” o “la mano de Jehovah vino sobre mí”.

Estas dos expresiones no son intercambiables. Ellas dan una indicación del tipo de profecía que seguirá. La primera expresión es por mucho la más frecuente. Indica el comienzo de un mensaje verbal de Dios que generalmente debe ser entregado al pueblo de Israel. La segunda expresión se usa para indicar una experiencia más intensa, donde el profeta es afectado físicamente. Se usa en todos los grandes oráculos visuales donde Ezequiel mismo se siente transportado dentro de la visión misma. …

La naturaleza del tema significa que los primeros 32 capítulos consisten en advertencias de desastre, y los últimos 16 consisten en promesas de esperanza. El punto decisivo en el libro es la caída de Jerusalén, como se da en Ezeq. 33:21, 22. Colocó el cimiento de lo que ha sido llamado literatura “apocalíptica”. Ciertamente su más fuerte influencia ha de verse en el libro de Apocalipsis, donde mucho del simbolismo es similar al de Ezequiel.

– D.A. Carson et al., Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno (Sociedades Bíblicas Unidas, 2000).

Consejos para la lectura y la enseñanza de Ezequiel

A pesar de que una historia – la batalla cósmica entre el bien y el mal – fundamenta el libro, no esperes encontrar contenido o estructura narrativa. En cambio, debes echar mano de lo que también requieren las lecturas de Isaías y Jeremías: la paciencia para sentarse a una “lectura larga”. Debes resistir la tentación de leer por la trama narrativa, y decídete a tomar el tiempo que requiere de ti una antología de géneros no-narrativos.

Saber que el libro está escrito en forma poética y, más, que Ezequiel comparte con el libro neo-testamentario de Apocalipsis la distinción de ser el ejemplo más obvio de realidad simbólica, debes (1) hacer justicia del aspecto literal de un símbolo como el del carro de gloria divina que deja el Templo (capítulo 10) o del valle de huesos secos (37:1-14) y luego (2) interpretar aquello a lo que los símbolos apuntan.

Resiste la posibilidad de enredarte en la gran riqueza de detalles como las que encontramos en la visión del Templo restaurado y la redistribución de la Tierra Prometida entre las doce tribus (capítulos 40-48). Simplemente acepta el hecho de que algo del detalle acumulado es una riqueza simbólica, y persigue el significado general, normalmente uno simbólico (como la generosidad de la provisión de Dios para con su pueblo).

En lugar de desesperarte sobre lo misterioso y extraño de algunas de las secciones del libro, acéptalas como parte del patrón de un mundo extraño. El libro de Ezequiel existe en parte para revelar el misterio de lo sobrenatural. Los pensamientos de Dios no son los nuestros (Isaías 55:8), y los efectos desorientadores de Ezequiel son una manera de encarnar ese principio.

Aplica lo que sabes sobre los géneros representados en el libro de Ezequiel: literatura visionaria, profecía, literatura apocalíptica, poesía, y sátira.

– Traducido por exegetica.net de Ryken’s Bible Handbook, Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, 2005, p. 326.

*Salvo cuando se trate de material traducido por exegetica.net y en aquellos casos expresamente mencionados, todos los recursos citados están disponibles en formato digital Logos y normalmente se pueden conseguir en colecciones a precios reducidos en logos.com/es.