Top Menu

Confesión de fe

¿Qué creemos?

Los que colaboramos en exegética.net nos congregamos en diversas congregaciones y pertenecemos a diferentes denominaciones. Sin embargo, como cristianos evangélicos conservadores, nos identificamos con las bases doctrinales esenciales de la fe cristiana. Una confesión reconocida que recoge estas convicciones se encuentra en la base doctrinal de la Alianza Evangélica Española.

En tanto que cristianos evangélicos, aceptamos la Revelación del Dios único en tres personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, y confesamos la fe histórica del Evangelio que se proclama en sus páginas. Afirmamos, por consiguiente, las doctrinas que consideramos decisivas para comprender la fe y que deben expresarse en amor, en el servicio cristiano práctico y en la proclamación del Evangelio:

  1. La soberanía y la gracia de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo en la creación, la providencia, la revelación, la redención y el juicio final.
  2. La divina inspiración de la Sagrada Escritura, su credibilidad plena y su suprema autoridad en todo lo que atañe a la fe y a la conducta.
  3. La pecaminosidad universal y la culpabilidad del hombre caído que acarrea la ira de Dios y la condenación.
  4. El sacrificio vicario del Hijo de Dios encarnado, único fundamento suficiente de redención de la culpabilidad y del poder del pecado, así como de sus consecuencias.
  5. La justificación del pecador solamente por la gracia de Dios, mediante la fe en Cristo crucificado y resucitado de los muertos.
  6. La obra de Dios el Espíritu Santo quién ilumina, regenera, mora en el creyente y lo santifica.
  7. El sacerdocio de todos los creyentes que, en la unidad del Espíritu Santo, constituyen la Iglesia universal, el Cuerpo cuya Cabeza es Cristo, comprometidos por el mandamiento de su Señor a la proclamación del Evangelio en todo el mundo y al servicio de amor en el seno de la sociedad.
  8. La esperanza del retorno visible de nuestro Señor Jesucristo en poder y gloria, la resurrección de los muertos y la consumación del Reino de Dios.