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Convicciones

La sección de “convicciones” en nuestra web tratará las cuestiones fundamentales que preceden cualquier trabajo práctico en el estudio o el púlpito. Estas convicciones las hemos agrupado en cuatro categorías principales: (1). Convicciones sobre Dios y su Palabra, (2). Convicciones sobre la tarea de predicar, (3). Convicciones sobre el predicador, y (4). Convicciones sobre nuestros oyentes. Colgaremos artículos de tanto en tanto que versan sobre estas convicciones dado que son sumamente importantes para un ministerio de predicación expositiva firme. Mientras tanto, un pequeño adelanto que evidencie el sentido que tenemos sobre estos asuntos.

Nuestras convicciones fundamentales en torno a la predicación

Dios y su Palabra

  1. Dios se ha revelado y es imprescindible que la gente oiga de él más que de nosotros.
  2. Lo relevante es lo eterno. (Nadie sabe mejor que Dios lo que la gente realmente necesita.)
  3. No todo lo que pasa hoy en día por “bíblico” lo es. (Todo debe someterse al escrutinio de las escrituras.)
  4. La lectura más literal de la Biblia no es siempre la más correcta. (La Biblia contiene muchos géneros literarios diferentes y parte de respetar a Dios y su Palabra es respetar las modalidades en las que se ha revelado.

La predicación

  1. Una sana exégesis es la única manera de “garantizar” que lo que predicamos es de Dios.
  2. En la medida que rebajamos el nivel de nuestro contenido, malnutrimos a nuestra congregación.
  3. La predicación expositiva no tiene porqué ser aburrida.
  4. Si vale la pena destacar un pensamiento, vale la pena aplicarlo.
  5. Una buena parte de las predicaciones que pierden su poder nato la pierde porque el predicador no ha identificado la idea principal del pasaje con suficiente claridad.

El predicador

  1. Quién habla por Dios ha de ser una persona apartada en santidad para el Señor.
  2. El predicador debe temer más la opinión de Dios que la opinión de la gente.
  3. La labor de pastorear no está en conflicto con la de predicar. El sermón bien preparado y dado es un ministerio de cuidado pastoral. A la vez, el ministerio entre las personas enriquece el ministerio del púlpito.
  4. Antes de hablarles de Dios a la gente, debemos hablar con Dios acerca de la gente.

Nuestros oyentes

  1. A la larga, la calidad espiritual de la vida de nuestros oyentes dará a conocer la calidad del alimento que han recibido.
  2. Si un oyente ha nacido de nuevo de verdad, querrá que le demos alimento sólido.
  3. Nuestros oyentes no vienen a la iglesia para oír dicho lo que podrían oír en otro lugar.
  4. A la gente se le puede entrenar a escuchar un sermón de erudición sostenida. Sólo porque la televisión les ha “atontado” en cuanto a su atención no significa que hay que predicarles a ese nivel.