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P5. Trazar las líneas maestras del libro

Esencia de la tarea

Trazar (en bosquejo o dibujo) las líneas maestras del libro junto con sus argumentos principales.

En este tutorial…

  • El valor de trazar las líneas maestras de un libro bíblico con un bosquejo analítico.
  • Cómo reforzar y acelerar tu trabajo con la mejor erudición.
  • Qué herramienta usar para el desarrollo de un bosquejo.

Recursos adicionales relacionados

Trazar las líneas maestras del libro (texto)

Esta tarea previa enfatiza la importancia de saber y poder comunicar el hilo conductor de un libro bíblico. Puede ser una tarea muy importante, pero ante la presión del tiempo y otros retos del ministerio – incluso de la misma predicación – es fácil saltársela. Pero quiero animarte a no esquivar esta tarea porque creo que te recompensará con creces el tiempo invertido.

El hecho es que realizar esta tarea, junto con la tarea anterior, no sólo te ayudará a realmente entender el argumento del libro bíblico, también te ahorrará un montón de trabajo cada semana. Porque una vez completadas estas dos tareas, cada semana en tu preparación podrás echar mano de material «pre-fabricado», por así decirlo. Casi de manera automática tendrás unos minutos de sermón «pre-escrito.» ¿Y cómo es eso?

Para cada predicación, tu congregación necesita un contexto. Necesita que sitúes el presente sermón dentro de la serie y del libro. Esto lo tendrás que hacer cada semana, en cada sermón. La congregación lo necesita para poder entender el mensaje de esta predicación como parte del mensaje total del libro. Y lo tendrás que repetir cada semana para que se quede en sus mentes. Simplemente forma parte de ser un buen maestro. Así que si preparas esto ahora, ya estará hecho. Además, si consigues hacerlo bien, todo estudio posterior tendrá más sentido para ti porque sabrás cómo encajan las piezas unas con otras.

¿Por dónde empezar, entonces?

Quizás con un bosquejo.

Casi no existe ningún comentario que no ofrezca un bosquejo hacia el final de la introducción. Por algo será. El asunto es que un bosquejo nos ayuda a visualizar el libro en su conjunto y a seguir las líneas principales de su desarrollo con mayor facilidad.

En un mundo ideal, la mejor línea de actuación sería elaborar tu propio bosquejo del libro como fruto de tu propia lectura y estudio. El problema es que desarrollar un buen bosquejo para un material complejo que, de momento, todavía no has estudiado exhaustivamente, es mucho pedir. Por supuesto, si te animas… ¡Adelante!

Sin embargo, en esta tarea en particular, siempre me ha parecido sabio apoyarme en la mejor erudición que puedo encontrar. Piensa que en el caso de los mejores comentarios, algunos de los bosquejos que tienen se elaboraron después de dedicarse años al estudio exclusivo del libro en cuestión. Es más, los mejores comentarios – es decir, aquellos comentarios que son de obligada referencia mundial – nos presentan bosquejos que han recogido el fruto de décadas o incluso siglos de diálogo sobre la estructura de los libros en cuestión. Sí, es cierto. No hay nada mejor para tu propio entendimiento que lidiar con el mensaje por tu cuenta, pero precisamente a eso es a lo que te estás dedicando con tu lectura panorámica, ahora, y a lo que te dedicarás con tu estudio minucioso a lo largo de la serie. Pero, sintetizar el mensaje de un libro entero es un ejercicio mental de muy alto nivel. Personalmente creo que te harás a ti y a tus oyentes un favor importante – y honrado – si te apoyas en el trabajo de otros, a estas alturas. Ya habrá tiempo para matizar en función de tu propio estudio.

Entonces, para empezar, en Logos puedes ir en busca de todos los bosquejos analíticos que puedas encontrar en tu colección. Para 1 de Juan, usando la Colección Platino, no me fue demasiado difícil encontrar unos 16 bosquejos entre Biblias de Estudio, Diccionarios y Comentarios – 10 de estos resulta que vienen resumidos en la obra de Piccardo, Introducción al cuerpo epistolar del Nuevo Testamento (Tomo 3). Todo esto nos es un buen inicio y podemos ver cómo se contrastan unos con otros: puntos en común, puntos en que difieren, y en algunos casos, puntos en común que se expresan con otras palabras. Todo esto es sumamente útil.

Posiblemente el mejor esfuerzo que puedes realizar en este momento es el de elaborar tu propio bosquejo – no desde cero – sino usando piezas e ideas recogidas de estos bosquejos.

Y puede que a alguno le sorprenda, pero para esta tarea NO recomiendo el uso de Logos, sino el uso de Microsoft Word. La razón es sencilla, la herramienta de Notas en Logos no pretende ser un procesador de textos y, en particular, si intentas trabajar un bosquejo de varios niveles en esa herramienta, puedes acabar gastando tiempo innecesario peleándote con el bosquejo y no lidiando con el argumento del libro en estudio. Además, como Word tiene unas magníficas prestaciones para abrir y cerrar diferentes niveles de la estructura del bosquejo, te ayuda a visualizar el libro en mayor o menor detalle – cosa que puede ser muy útil.

A nivel de software, no sé que más decir, dado que esta tarea es más cuestión de reflexiones que de prestaciones. Sin embargo, me gustaría aprovechar la ocasión para comentar dos asuntos más que posiblemente te sean de ayuda.

Primero. Hace unos minutos comentaba sobre la calidad de la erudición representada en los bosquejos analíticos de los mejores comentarios. Hoy por hoy, la mayor parte de esos comentarios están en inglés, dado que en la presente etapa de la historia el inglés – para bien o para mal – es el idioma de comunicación internacional. Es más, como los mejores comentarios suelen ser obras extensas y que, por su nivel académico elevado, se dirigen a un público especializado bastante reducido, la poca rentabilidad de traducirlos y publicarlos para un público de habla castellana hace que pocos de estos comentarios estén disponibles para pastores del mundo hispanoparlante. Una pena, pero así son las cosas.

De ahí que hace un tiempo se nos ocurriera la idea de encontrar un posible punto medio. Dado el valor que los bosquejos analíticos de los mejores comentarios pueden tener para el predicador y lo breves que son, ¿por qué no pedir permiso de las editoriales correspondientes para traducir sólo los bosquejos? Resulta que la mayoría de las editoriales se han mostrado favorables a la idea, así que exegética.net ha podido traducir y ofrecer – gracias a la disposición de las editoriales en cuestión – casi todos los bosquejos de los mejores comentarios que existen en inglés (según el ranking en bestcommentaries.com).

Aquí por ejemplo, puedes ver los tres bosquejos que hemos podido conseguir sobre 1 Juan.

Voy a cotejar, en Microsoft Word, estos bosquejos, junto con los otros bosquejos que tengo para terminar esta tarea. Creo que cuando haya terminado, tendré una idea mucho más clara sobre las líneas maestras de esta epístola. Eso sí, dicho de paso, en mi estudio hasta aquí he descubierto que la estructura de esta epístola de Juan no es precisamente una de las más fáciles de desentrañar.

Segundo. Para ir acabando, me gustaría ofrecer un ejemplo rápido del uso práctico que le puedes dar al fruto de esta tarea junto con la anterior. Es sólo un ejemplo, y uno parcial, para no alargar esto demasiado, pero perfectamente me puedo imaginar diciendo, en algún sermón futuro de la serie, algo parecido a lo siguiente…

«Recordemos, hermanos, que la porción que estamos estudiando esta mañana no es un pasaje aislado. Es parte de un desarrollo repetido y matizado que Juan realiza como parte de su proyecto de ofrecerles a los creyentes pruebas concretas por las que pueden llegar a tener confianza en su relación con Dios. Los separatistas no tienen razón. Los creyentes no deben dejar que estas personas menoscaben su seguridad, si es que realmente han creído en Cristo. Recordemos que hasta aquí, en nuestra serie, hemos visto como Juan establece las bases de estas pruebas que son tres, principalmente. Ahora, desde el 2:18 y hasta el 3:24, vuelve sobre esas mismas tres pruebas, aplicándolas a la crisis en la que se encuentran las iglesias a las que escribe, con unos matices adicionales…»

De momento, creo que esto es suficiente como para dar un ejemplo provisional de lo que tengo en mente en cuanto a uno de los usos homiléticos de estas tareas. Sería simplemente cuestión de acudir cada semana a tus conclusiones funcionales y al bosquejo analítico y rápidamente adecuar esta información general, resumida a la perícopa de la semana.

Y ahora que entendemos mejor el libro en su totalidad, es hora de distribuir las perícopas según las semanas en las que las vamos a predicar.

Leer Tarea 6

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